lunes, 13 de julio de 2020

El modelo sanitario de la OMS sólo causa furor si no procede de China

Bruce Aylward: regreso de Wuhan
La OMS no es peor que cualquier otra de las muchas organizaciones internacionales que existen, como la Organización de Estados Americanos o la de la Energía Atómica. La diferencia es que su cometido es preservar la salud del mundo.

Si una organización internacional no respalda a Estados Unidos, queda fuera de juego. Muchas de ellas no tienen otra función que revestir las decisiones estadounidenses como si fueran algo distinto de lo que son, estadounidenses, y como si tuvieran alguna relación con la salud.

En el caso de la pandemia de coronavirus, Estados Unidos forzó a la OMS a emitir dos declaraciones que no quería aprobar, entre otras razones porque en dicho momento en el mundo sólo se contabilizaban 4.210 muertes imputables al “nuevo virus”, una cifra irrisoria.

El objetivo era el mismo que los imperialistas persiguen en Hong Kong o con Huawei: bloquear a China del comercio internacional, aunque esta vez con una coartada sanitaria.

Como suele ocurrir, a Estados Unidos el tiro le salió por la culata. China paró el golpe y obtuvo un rotundo éxito porque sabía lo que le esperaba y lo tenía todo preparado de antemano. La OMS puso a China como ejemplo de lo que todos debían hacer ante la pandemia: el confinamiento.

El 25 de febrero la OMS organizó en Ginebra una rueda de prensa en la que el epidemiólogo Bruce Aylward, que regresaba de dirigir la misión de la OMS en Wuhan dijo: “Si hubiera estado infectado me hubiera gustado que me trataran en China” (1). Desde el estrado su colega Margaret Harris, que también había participado en la misión, asentía.

China había ganado la partida. La pandemia había desaparecido en pocas semanas y había impuesto su modelo de actuación al mundo entero, con el apoyo de la OMS, cuyo informe no deja lugar a dudas (2). Muchos países recurrieron a China cuando se creyeron con la soga al cuello.

También es normal que Estados Unidos saliera de la OMS por la puerta falsa y con el rabo entre las piernas. Hasta el redactor jefe de The Lancet, Richard Horton, publicó un artículo el 25 de abril afirmando que Trump estaba equivocado sobre la OMS (3).

Las grandes cadenas de comunicación se vieron en un aprieto y, por esta vez, callaron los halagos de la OMS hacia Pekín. Su postura contrasta con las revistas especializadas, entusiasmadas por el “modelo chino”. El observatorio estadounidense de medios de comunicación Fair destacó esta contradicción (4). Los medios generalistas sólo apelan a los informes de la OMS cuando les conviene o, en otras palabras: el mensaje que lanzan no tiene absolutamente nada que ver con el criterio de los expertos.

Veamos un par de ejemplos.

El 30 de marzo un artículo de The Lancet ponía en duda que los demás países del mundo fueran capces de hacer frente a la pandemia de la manera impecable en que lo había hecho China (5).

El 29 de marzo, la revista Science reconocía que China había logrado lo que pocas personas creían posible: contener un brote epidémico de enfermedades respiratorias (6).

Después se fue sabiendo que no era oro todo lo que relucía, que en China la burocracia sanitaria también sabe lanzar fuegos artificiales y que juega con los números como el mejor prestidigitador. Pero es una ingenuidad creer que en el mundo moderno las pandemias son algo diferentes de eso: de magia potagia.

(1) https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/who-audio-emergencies-coronavirus-press-conference-aylwardb-25feb2020-final.pdf
(2) https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/who-china-joint-mission-on-covid-19-final-report.pdf
(3) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30969-7/fulltext?dgcid=raven_jbs_etoc_email
(4) https://fair.org/home/you-dont-need-to-believe-china-about-chinas-coronavirus-success/
(5) https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S1473-3099(20)30243-7
(6) https://www.sciencemag.org/news/2020/03/can-china-return-normalcy-while-keeping-coronavirus-check

No hay comentarios:

Publicar un comentario