miércoles, 17 de junio de 2020

La OMS es una veleta que cambia de criterio de la noche a la mañana según sople el viento

En el Amazonas las mascarillas no pueden faltar
1. ¿Confinamiento? Sí, no, quizá, es posible, a veces...

A finales de abril la portavoz de la OMS, Margaret Harris, manifestó que nunca aconsejaron imponer a las poblaciones del mundo un confinamiento obligatorio y generalizado, algo que carece de precedentes en la historia de la humanidad.

Una medida sin precedentes sólo puede ser consecuencia de un fenómeno de la misma magnitud, extraordinario y terrorífico a la vez, que quizá aparezca en la chistera (o el ordenador) de algún reputado epidemiólogo. No puede tratarse sólo de un catarro, ni una neumonía.

2. ¿Suecia? Si, no, quizá, es posible, a veces...


Por aquellas mismas fechas, en plena pandemia el experto en emergencias de la OMS, Mike Ryan, puso a Suecia como modelo. En consecuencia, no era necesario imponer el confinamiento obligatorio.

La mayoría de los países del mundo quedaron con el culo al aire, lo mismo que sus expertos de pacotilla.

Las declaraciones no frenaron la intensa campaña de desprestigio de la política sanitaria del gobierno sueco, que se ha extendido por los medios de comunicación del mundo entero.

3. ¿Contagio? Si, no, quizá, es posible, a veces...

El febrero un informe de la OMS, basado en datos de China, afirmó que “la proporción de infecciones verdaderamente asintomáticas no está clara, pero parece ser relativamente rara y no parece ser un factor importante de transmisión”.

El 8 de junio la jefa científica de la OMS, Maria Van Kerkhove, repitió que era muy improbable que las personas asintomáticas transmitieran el virus.

La Universidad de Harvard publicó un comunicado crítico y la funcionaria sólo tardó tres días en rectificar. Las presiones consiguieron sus frutos. La habíamos interpretado mal. Hay que matizar. Ella quiso decir otra cosa...

4. ¿Mascarilla? Si, no, quizá, es posible, a veces...

Las mascarillas no deben ser obligatorias para todos. Depende. La OMS dijo primero que sólo debían portarlas los trabajadores sanitarios. Luego dijo que tampoco las recomendaba para los asintomáticos y, desde luego mucho menos para los que dan negativo en las tests.

¿Cuál era el motivo?, ¿sanitario quizá? No. El secretario general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que el uso generalizado de las mascarillas por toda la población podía acabar con las existencias en los hospitales, por lo que no quería recomendar su uso.

Lo mismo dijo el Santo Simón. El uso de mascarillas sólo se hizo recomendable e incluso obligatorio cuando las hubo en abundancia en los supermercados.

5. ¿Pandemia? Si, no, quizá, es posible, a veces...

El 27 de enero la OMS subió la calificación del riesgo del coronavirus para la salud mundial de moderado a alto. Las presiones arreciaron y tres días después lo declaró como “una emergencia de salud pública de interés internacional”. El término “pandemia” había sido erradicado del lenguaje de la OMS y, posiblemente (aunque no se sabe), también del lenguaje científico.

Las presiones siguieron y menos de dos semanas después, el 11 de marzo, por fin la catalogó oficialmente como una pandemia.

Las pandemias habían dejado de existir, o eso creíamos. Es posible, o quizá no. Depende. A saber.

Mañana será otro día y quizá haya nuevas rectificaciones. O no, ¿Quién sabe? La ciencia avanza una barbaridad y habrá que seguir las recomendaciones de la OMS, aunque no sepamos cuáles son.

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