viernes, 8 de noviembre de 2019

11.000 seudocientíficos proponen reducir el número de seres humanos para frenar el cambio climático

Detrás de un seudoecologista se esconde un malthusiano que en nombre de la “ciencia” propone el fascismo como remedio a los males del planeta o, en otras palabras, el exterminio de la población mundial. Si alguien creía que la eugenesia había quedado atrás se equivoca.

Hay que tener mucho cuidado con los que se ponen la etiqueta de “científicos” y escriben en revistas del gremio, como BioScience, por poner un ejemplo de las muchos que hay. Dicha revista ha publicado una carta firmada por 11.000 seudocientíficos (*) que defienden la siguiente tonteoría: para frenar el cambio climático hay que frenar el crecimiento demográfico, reducir la población mundial, exterminar a una parte de ella, al menos.

El fascismo y el racismo se unen así a la conmemoración de la primera Conferencia Mundial por el Clima, que se celebró en Ginebra hace cuarenta años.

Los 11.000 tarados que pretenden hablar en nombre de la ciencia se suman a la corriente posmoderna de la reducción del consumo que, en una época de crisis capitalista, como la que vivimos, hace de la necesidad virtud.

Hay que aprovechar mejor las sobras que dejan los demás encima de la mesa y buscar en los contenedores de basura.

¿Tiene Usted hambre? Pues aguántese porque incluso su nutrición insignificante es buena para reducir las emisiones de CO2.

¿Le han desahuciado a Usted de su vivienda? Mejor. No se pierde Usted nada. Viviendo en la calle se reduce el consumo de luz y agua.

¿Está Usted en el paro? Alégrese. Hay que cerrar las fábricas para reducir la huella ecológica.

¿En el hospital no le han atendido? Eso es magnífico porque así Usted se morirá pronto. Una boca menos que alimentar y una pensión menos para pagar.

¿La enseñanza es cada vez más costosa? Sí, porque la cultura está sobrevalorada. No es necesario consumir tantos libros que, al ser de papel, aumentan la tala de árboles...

Ya saben que aquí también somos tan idiotas como los malthusianos, pero a nuestra manera, y les proponemos a esos 11.000 borregos que prediquen con el ejemplo y se abran las venas para ayudar a reducir la población mundial, las emisiones de CO2 y la imbecilidad en el mundo.

Pero, como es natural, esos 11.000 ecofascistas no se refieren a ellos mismos, ni tampoco a las grandes potencias imperialistas, donde ya hay una reducción de la población, seguida del envejecimiento de la misma.

Con quien hay que acabar no es con ese tipo de población que ya está en vías de extinción, sino con la del Tercer Mundo, o dicho de otra manera: somos nosotros los que debemos acabar con ellos, matarlos o esterilizarlos.

Pero como a esos 11.000 tarados les gustan los eufemismos lo llaman de otra manera más dulce: “planificación familiar”, “política antinatalista”...

Las seudociencias se han llenado así de los tópicos de la posmodernidad, no por conocidos menos peligrosos.

(*) https://scientistswarning.forestry.oregonstate.edu/climate-signators


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