sábado, 12 de octubre de 2019

Extinción Rebelión: otro fraude seudoecologista con el aval de la autoridad competente

Como el resto del movimiento “ecologista”, Extinción Rebelión es un fraude para desviar la atención de los verdaderos problemas de las masas, sustituyéndolos por otros que no existen.

Recientemente, al calor de la “huelga climática” del 27 de setiembre, orquestaron una “performance” en 60 capitales del mundo con un olor a padrido tan intenso que hasta la televisión francesa manifiesta sus sospechas: tienen una permisividad por parte de la policía de la que carecen otros movimientos, como los “chalecos amarillos” (*).

El estado de emergencia no va con ellos, lo que les ha permitido ocupar lugares céntricos de París de los que hace poco la policía desalojó a los “chalecos amarillos”. En las redes sociales francesas no se habla de otra cosa, lo que ha puesto a Extinción Rebelión al desnudo como el fraude que es.

“El lunes, había algunos autobuses de CRS [antidisturbios] aparcados en el Boulevard du Palais. Nos acomodamos sin problemas, no hubo presión policial”, confiesa un miembro de Extinción Rebelión.

El resto de la semana ocurrió lo mismo, a pesar de que no se había anunciado la manifestación en la prefectura de policía de París. Los antidisturbios no disolvieron la concentración, ni tampoco hubo tensiones.

Incluso la alcaldesa de París, Ana Hidalgo, les ha apoyado públicamente, lo mismo que Elisabeth Borne, la ministra de Transición Ecológica.

El sábado por la noche un puñado de miembros de Extinción Rebelión ocupó un centro comercial en el distrito 13 de París. “En una ocupación de 17 horas, se calentó durante unos minutos. La policía -había unas cincuenta furgonetas- intentó entrar en el centro comercial alrededor de las 9 de la noche y se marchó de repente. ¡No entendimos lo que pasó!”, confiesa uno de ellos en su Facebook.

No es tan difícil de “entender”: era una de tantas acciones simbólicas y pactadas, necesarias para adornar a Extinción Rebelión y hacerlo pasar por lo que no es: un movimiento popular y reivindicativo.

El 31 de este mes se cumplirá el primer aniversario de la organización, una de las mejores muestras de la impostura social que ha creado la burguesía con reivindicaciones falsas y falsos movimientos populares.

Todo comenzó en la Plaza del Parlamento británico en Londres, cuando sus cabecillas proclamaron su “rebelión” contra el gobierno. Se juntaron unos 1.500 “rebeldes” y desde entonces no han parado de hacer aspavientos, jaleados por los medios de comunicación de todo el mundo.

En noviembre del año pasado, Jenny Shearer, una de las cabecillas de Extinción Rebelión, dio la primera muestra de su radicalidad: se encadenó a una barandilla frente a las puertas doradas del Palacio de Buckingham para que la familia real, conocidos ecologistas, se unieran a ellos.

Poco después, otras 6.000 personas convocadas por los “radicales” siguieron la parafernalia típica de este tipo de movimientos simbólicos: bloquearon cinco puentes sobre el Támesis, plantaron árboles en el centro de la Plaza del Parlamento, cavaron un hoyo para un ataúd y se tumbaron en medio de la calle o en la entrada de edificios públicos. La policía no intervino... ¿Hace falta aclararlo?

Los medios de intoxicación se están volcando en su apoyo. En agosto el programa Hard Talk de la BBC entrevistaba a Roger Hallam, cofundador de la organización. “Nos enfrentaremos a una hambruna generalizada en los próximos diez años, un colapso social y a una posible extinción de los seres humanos. Nada podría ser peor. Y esto se debe a treinta años de bancarrota de élites, gobiernos y militantes”, vaticinó Hallam ante las cámaras.

(*) https://www.francetvinfo.fr/meteo/climat/le-mouvement-ecologiste-extinction-rebellion-beneficie-t-il-d-une-indulgence-particuliere-des-forces-de-l-ordre_3652915.html

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