martes, 17 de septiembre de 2019

¿Atacará Estados Unidos a Irán?

Imagen satelital del vuelo de los drones
Lo mismo que la Guerra de Siria, la de Yemen también parecía un asunto interno, una guerra civil. Ahora no sólo parce otra cosa muy distinta sino que involucra, además, a países como Estados Unidos e Irán envueltos desde hace 40 años en una tela de araña inextricable.

La única manera de no perder una guerra como la de Yemen es convertirla en algo diferente, lo que sólo está al alcance de quien lleva las riendas, por encima de vulgares recaderos, como Arabia saudí.

Por eso ayer Mike Pompeo declaró que no hay pruebas de que este ataque “sin precedentes” al suministro mundial de energía procediera de Yemen.

Estados Unidos también sostiene que las armas utilizadas el sábado en el doble ataque a las instalaciones petrolíferas de Aramco proceden de Irán. “La investigación está en curso y todo indica que las armas utilizadas son iraníes”, dijo el coronel saudí Turki Al-Maliki.

El coronel añadió que la investigación también se centra en el origen de los disparos porque “los ataques no se lanzaron desde territorio yemení, como afirmaron los huthíes”, dijo. “Los huthíes son sólo un instrumento en manos de la Guardia Revolucionaria y del régimen terrorista iraní”.

Por su parte, los huthíes han reivindicado la responsabilidad de estos ataques a gran escala, que tuvieron como resultado una caída de la producción de petróleo saudí a la mitad. Mientras, Teherán ha desmentido las acusaciones en su contra a través de la voz del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Abbas Moussavi.

¿Optará Donald Trump por la agresión militar contra Irán? Washington sigue envuelto en su propia contradicción: una imagen de fortaleza inquebrantable frente a un deseo, repetido continuamente, de pasar página sobre la injerencia militar en Oriente Medio, que considera demasiado costosa.

Hace tres meses se echó atrás después de otro ataque con drones a Arabia saudí para evitar, según palabras de Trump, una decisión desproporcionada por un ataque a un dron en el que ningún estadounidense había perdido la vida.

Sin embargo, este fin de semana Trump aseguró que Estados Unidos estaba “listo para responder”, aunque esperaba una confirmación.

La indecisión sigue con una posible reunión cara a cara con su homólogo iraní Hassan Rohani la semana que viene en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU. La semana pasada Trump estuvo alimentando la convocatoria de esa reunión, sugiriendo incluso un levantamiento parcial de las sanciones, que ya no son un tabú.

El domingo se desmintió a sí mismo en Twitter. “Las noticias falsas dicen que estoy listo para un encuentro incondicional con Irán. Es inexacto (¡como siempre!)”. Pero sus colaboradores dicen lo contrario: “El Presidente ha dejado claro que está listo para una reunión sin condiciones previas”, dijo hace unos días el Secretario del Tesoro Steven Mnuchin.

“No sólo tenemos la incertidumbre de la guerra en Oriente Medio por los ataques a las instalaciones petroleras saudíes, sino también la incertidumbre de la política exterior con respecto a Estados Unidos", dijo Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores.

“El presidente acusa a Irán sin pruebas, niega estar preparado para discusiones incondicionales y todavía no tiene objetivos claros para Irán”, añadió.

¿Influirá el despido de Bolton, conocido por su posición favorable a una guerra con Irán?

Ben Rhodes, un antiguo asesor de Barack Obama, confiesa que la estrategia de Trump (retirada del acuerdo nuclear, cheque en blanco a los saudíes para la Guerra en Yemen y bloqueo económico a Irán) es un fracaso.

Pero “la catastrófica política de Trump nos ha colocado previsiblemente al borde de una guerra aún mayor”, se lamentó en un mensaje, advirtiendo contra una intervención militar estadounidense de consecuencias impredecibles.

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