domingo, 4 de noviembre de 2018

Los aviones rusos nos atacan casi todos los días (lo cual nos viene de maravilla para mantenernos en forma)

Avión ruso Beriev Be-12
En el Báltico y el Mar Negro la OTAN ha creado un sistema de alerta rápida que consta de pequeñas unidades de 150 soldados, seis pilotos y cuatro aviones de combate procedentes de Canadá, Alemania, España y otros países, que van rotando, para llevar a cabo misiones de policía aérea durante un periodo de cuatro meses cada uno.

En varias ocasiones, el sistema de reacción rápida ha informado a la prensa de que aviones militares rusos han violado el espacio aéreo de algún país fronterizo de la OTAN sin autorización.

Cada vez que se producen tales violaciones, los aviones de la OTAN despegan de sus bases para interceptar a los aviones rusos con el fin de defender la integridad del espacio aéreo.

En agosto de este año, en sólo una semana, la RAF británica informó que había realizado tres despegues diurnos y nocturnos en la base aérea Mihail Kogalniceanu en Rumanía con aviones Typhoon para interceptar a los aviones rusos que sobrevolaban el espacio aéreo internacional sobre el Mar Negro.

Los británicos dijeron que habían interceptado un avión de transporte turbohélice Antonov An-26 y un avión de búsqueda y rescate Beriev Be-12 que había despegado de Crimea y se encontraba en un vuelo de instrucción sobre el Mar Negro, a 160 kilómetros de las costas de Rumanía.

Las explicaciones fueron balbuceantes. La RAF dijo que “creía” que los aviones rusos tenían una trayectoria que “sugería” que abandonarían el espacio aéreo internacional y entrarían (accidental o deliberadamente) en el espacio aéreo de la OTAN.

Por lo tanto, aún admitiendo que eso fuera cierto, no hubo ninguna violación del espacio aéreo. Pero ocurre que el Be-12 es un hidroavión de los años 60 que no porta armas y cuya velocidad de crucero igual a la de un helicóptero.

Las razones por las cuales la OTAN alarma continuamente a la prensa con informacones sobre violaciones del espacio aéreo por parte de Rusia en el este de Europa son obvias, pero hay una frivolidad en la que merece la pena detenerse.

Las normas de aviación militar son idénticas en todos los países. Al permanecer en misión de combate, los pilotos de la OTAN que están destacados en las bases del Báltico y Europa oriental no pueden realizar vuelos de entrenamiento durante cuatro meses, como los que permanecen en sus propios países.

Si no pueden volar al menos una vez al mes, se les exige que reanuden la formación con un instructor. Así pues, se inventan falsas alarmas para salir a darse un paseo por el aire con el avión e inflar el currículo. Por lo demás, las continuas alarmas justifican las provocciones de la OTAN en las fronteras rusas y la prensa no pregunta nada.

La continua invocación a Rusia sirve para muchos fines diferentes y siempre viene muy bien:

a) los aviones rusos despegan y aterrizan a diario de las bases aéreas de Crimea
b) éstas se encuentran a 150 y 200 millas de las de la OTAN
c) los radares a bordo de los aviones de combate de la OTAN pueden detectar objetivos aéreos a una distancia de 100 millas

Conclusión: los pilotos de la OTAN no necesitan realizar vuelos de entrenamiento para mantenerse en forma. Se entrenan con los aviones rusos que pueden actuar como blancos aéreos. Les basta con que despeguen dos o tres veces al mes.

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