domingo, 6 de mayo de 2018

Moscú pone un pie en la República Centroafricana

Rusia ha obtenido autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para hacer una excepción al embargo de armas contra la República Centroafricana y el 9 de octubre de 2017 el Presidente centroafricano Faustin Archangel Touadera firmó un acuerdo en Sochi con el ministro ruso Serguei Lavrov.

A pesar de la autorización de la ONU, el acuerdo es secreto y, probablemente, no se refiere sólo a la entrega de armas.

Bangui, la capital centrafricana, ha visto desfila por su aeropuerto a instructores rusos de armamento, consejeros militares, vendedores y miembros de las fuerzas de operaciones especiales.

El Presidente Touadera no tenía otra opción. El acuerdo demuestra sus escasos apoyos internos y externos. El viaje de Bangui a Moscú pasa antes por Jartum, el principal aliado de Rusia en la región. Los rusos están presentes en Sudán y, en particular, en Darfur.

Con 12.000 efectivos, Minusca, las tropas de ONU en el país, se esfuerzan en vano para reducir las revueltas. Después de imponer el desorden, Francia intenta ahora poner el orden, aunque su embajada pronto enviará al cuarto embajador desde septiembre de 2012, al comienzo de la crisis.

Mientras tanto, el embajador ruso Serguei Lobanov sigue en su cargo desde 2011 y ha colocado a un asesor de seguridad junto al Jefe de Estado centroafricano y son las fuerzas especiales rusas las que le escoltan.

Los militares rusos están presentes en las localidades antes ocupadas por los Seleka. Un avión ruso Cessna con cuatro soldados rusos llegó de Ndélé, donde está Nourredine Adam, el antiguo dirigente de Seleka, para aterrizar en Kaga-Bandoro, el centro de la revuelta, dirigido por Abdoulaye Hisséne, a la vez ex ministro y criminal de guerra.

Los rusos se han entrevistado en Cotonou con Michel Djotodia quien, por cierto, además de ex Jefe de Estado es rusoparlante y derrocó al tándem de Bozizé-Touadera. Estas negociaciones no son compatibles con los planes de la Unión Africana, que apoya la ONU y Francia.

Los rusos han establecido su campamento militar en Berengo, en la antigua finca de los Bokassa. Es un terreno de unas diez hectáreas, situada a 70 kilómetros de la capital, adyacente a una antigua pista de aterrizaje, construida en la época del emperador Bokassa. La pista tiene 2.200 metros de largo por 35 metros de ancho.

El nuevo aeropuerto militar ruso evita pasar por el aeropuerto de Bangui Mpoko, controlado por los franceses. Los Antonov podrían aterrizar en cualquier momento sin control, en el corazón de África central.

En 2012 estalló una guerra civil en la República Centroafricana provocada por los imperialistas para evitar el acercamiento del gobierno a China. En la guerra las grandes potencias lograron enfrentar a la población cristiana (anti-balaka) con la musulmana (seleka).

https://mondafrique.com/poutine-sinstalle-en-centrafrique/

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