lunes, 14 de mayo de 2018

Alemania: un país rico lleno de pobres


En Alemania el índice de pobreza aumentó un 15 por ciento en 2013 respecto al año anterior hasta alcanzar la cifra de 12,5 millones de personas, según un estudio publicado por la Paritätischer Wohlfahrtsverband, una federación de unas 10.000 asociaciones activas en el ámbito de la asistencia social y la salud.

Es el máximo registro desde la unificación del país en 1990. Con el nuevo salario mínimo, 8,84 euros brutos por hora de trabajo, que entró en vigor a principios de 2015, la situación no puede cambiar.

La pobreza infantil también ha aumentado notablemente, según un informe de la Fundación Bertelsmann: “En enero del año 2000 teníamos 15,7 millones de niños, de los cuales 1,45 millones vivían en la pobreza y recibían ayuda social. Actualmente tenemos 12 millones de niños y casi tres millones viven gracias a la ayuda social y no tienen ninguna opción en el sistema educativo”.

Más de un tercio de esos tres millones de niños pobres son de familias con padres con trabajo, apunta Heinz Hilgers, presidente de Kinderschutzbund (Federación de Protección de la Infancia).

Casi millón y medio de famélicos acuden anualmente a los más de 900 bancos de alimentos repartidos por la geografía del país “más rico” de la Unión Europea. La mayoría de ellos, un 53 por ciento, son ciudadanos en edad laboral, con o sin trabajo.

Otro medio millón son pensionistas. La cantidad de personas de la tercera edad que necesitan acudir a los comedores públicos se ha doblado en los últimos años.

Además, como consecuencia del desarrollo del fascismo, en Alemania sólo quieren a los pobres autóctonos y en marzo de este año el banco de alimentos de Essen empezó a exigir el documento de identidad para alimentar exclusivamente a los que dispongan de la nacionalidad.


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