lunes, 30 de abril de 2018

La sede del espionaje electrónico español se encuentra en Ciudad Real

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La propuesta fue del BND, el servicio de inteligencia de Alemania, y el espionaje español firmó el acuerdo encantado. Ellos ponían la tecnología y España el terreno. Después, se compartía la información.
 
El centro de escuchas se levantó en Cádiz para interceptar las conversaciones telefónicas y de fax entre varios continentes. Hubo algunas sospechas de vecinos de pueblos cercanos sobre actividades extrañas, pero la discreción fue absoluta y nunca hubo problemas especiales.
 
En 1993 decidieron cerrar lo que había en Cádiz y concentrar las instalaciones, dotarlas de medios tecnológicos mucho más modernos y extender la vigilancia a otros soportes como el informático. Para ello, se instalaron en Castilla-La Mancha, cerca de los pueblos de Manzanares el Real, Bolaños y Daimiel.

Allí está el Centro de Estudios de Propagación Radioeléctrica, la Red Echelon española, un nombre perfecto para encubrir una instalación dedicada exclusivamente al espionaje. Mediante el uso de palabras clave (descriptores en su jerga) se busca interceptar información de la máxima utilidad, generada en España y en muchos otros países que ofrecen interés para nuestra política internacional.

En sus inicios hubo que depurar bastante el tema de los descriptores, que resultó no ser tan sencillo como inicialmente parecía. Por ejemplo, la palabra ETA llenaba los discos de almacenamiento, pues era la sigla en inglés que utilizaban miles de pilotos para referirse al «estimado tiempo de llegada».

Como es lógico, las medidas de seguridad son extremas y no se permite a nadie acercarse a ellas. Los vecinos de la zona lo saben bien: cuando paran cerca de las alambradas situadas bastante alejadas de los edificios, siempre acude personal de seguridad para ordenarles que se alejen de inmediato.
 
Esas veinticinco hectáreas, en las que se levantan más de cien antenas de veinte metros de alto, contienen numerosos búnkeres subterráneos en los que trabajan personal alemán y español que no se deja ver en los pueblos de los alrededores.

Ellos reciben la información procedente de sus propias antenas y de los satélites espías en los que España tiene participación.
 
La potencia y supuesta capacidad de estas escuchas, que pueden interceptar comunicaciones intercontinentales, es lo más parecido que existe en España a la red Echelon, que comandada por Estados Unidos e Inglaterra se dedica a grabar no sólo las conversaciones en cualquier lugar del mundo, sino a interceptar cualquier tipo de comunicaciones, incluidas por supuesto, la de los ordenadores.
 
Aunque el CNI nunca confirma ni desmiente estas informaciones, hace unos años caducó el acuerdo con los alemanes y parece ser que este Echelon se encuentra en estos momentos bajo el exclusivo control y explotación del servicio de inteligencia español.

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