domingo, 29 de abril de 2018

Estados Unidos compra y corrompe las votaciones de los países miembros de la ONU

Nikki Haley, embajadora en la ONU
En Washington el Departamento de Estado está preocupado por el voto de los países miembros de la ONU, ya que no todos se muestran tan leales a sus amos como dicen.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, se queja de que su gobierno gasta demasiado dinero en la ONU y ha amenazado -una vez más- con recortar la ayuda exterior a los países que se oponen a Estados Unidos en la ONU, según aseguró el 26 de abril la revista The Washington Examiner.

“El pueblo estadounidense paga el 22 por ciento del presupuesto de la ONU, más que los tres países donantes más grandes juntos”, dijo Haley.

“A pesar de la generosidad, el resto de la ONU votó con nosotros sólo el 31 por ciento de las veces, una tasa menor que en 2016. Es porque nos preocupamos más por tener razón que por ser populares y porque una vez más estamos defendiendo nuestros intereses y nuestros valores. De todos modos, no es un retorno aceptable de la inversión”.

En la lista negra de países que “no respetan” a la Casa Blanca se encuentran Zimbabwe, Burundi, Irán, Siria, Venezuela, China, Turkmenistán, Cuba, Bolivia y la República de Sudáfrica (RSA).

Las acusaciones estadounidenses de posiciones “irrespetuosas” en la ONU muestran hasta qué punto Washington ejerce su poder a través de organizaciones internacionales e influye en la política mundial.

Los resultados de las votaciones en la ONU no reflejan los intereses reales de todos los Estados miembros, sino que están influenciados por las preferencias de Estados Unidos. La asignación de ayuda militar de Estados Unidos a los miembros de la ONU refleja los pronósticos de la política de compra de votos de Estados Unidos.

Sin embargo, el informe anual, que tiene lugar desde 1984, muestra la eficacia de esta política corrupta de Estados Unidos, ya que el promedio del 31 por ciento marca “una caída del 10 por ciento a partir de 2016”.

Washington está intentando reconducir esa situación, al menos en lo que respecta a la Guerra de Siria. El gobierno de Trump está buscando “inversores”, que paguen los gastos de la presencia militar estadounidense en Siria.

El 16 de abril, el Wall Street Journal admitió que Washington había pedido a Arabia saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos que gastaran miles de millones de dólares en esfuerzos de reconstrucción en la parte de Siria ocupada por Estados Unidos.

También ha pedido a los Estados del Golfo que proporcionen tropas a una fuerza árabe para reemplazar a las fuerzas estadounidenses. El 17 de abril, Arabia Saudí declaró su disposición a enviar tropas a Siria como parte de una coalición dirigida por Estados Unidos si se toma la decisión de ampliarla. Sin embargo, según los expertos regionales, el despliegue militar saudí en Siria es casi imposible porque el país ya está envuelto en una larga y complicada guerra en Yemen.

https://www.washingtonexaminer.com/policy/defense-national-security/nikki-haley-us-report-on-un-voting-records-could-lead-to-funding-cuts

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