viernes, 2 de marzo de 2018

‘Worossongon’: ¿a dónde va a parar el material militar entregado al gobierno de Mali?

Hace un par de semanas el Tribunal Supremo de Malí condenó al Estado a pagar a la empresa Guo-Star que le suministró material militar por un importe superior a los 25.000 millones de francos CFA, una cantidad gigantesca en un país como Mali.

El director, Amadu Baiba Kuma, percibirá además la suma de 600 millones de francos CFA en concepto de daños y perjuicios.

En 2014 Guo-Star entregó material militar al gobierno de Malí con un evidente sobrecoste en la facturación. El auditor general, que es el campeón de la lucha contra la corrupción en Malí, remitió el asunto al fiscal.

Desde hace meses, el expediente sobre la compra del avión presidencial, que ha provocado la malversación, se encuentra en elpunto de mira de los tribunales malienses.

¿Quién está detrás de estos contratos del siglo? ¿Cuáles son los clanes dentro del gobierno de Bamako que están percibiendo comisiones sorprendentes de material militar, a pesar de que el ejército maliense necesita nuevo equipo para combatir a los yihadistas?

Mali soporta los gobiernos más corruptos del mundo (*). Es la continuación del histórico saqueo colonial. En 2015 las pérdidas económicas ascendieron a 70.000 millones de francos CFA, de los que casi la mitad fueron desfraudados y el resto “mal administrados”.

El fraude en los hidrocarburos es un escándalo descarado. Los camiones cisterna cargados con gasolina llegan desde Senegal a través del oeste de Mali. Luego los camiones desaparecen con la carga, con la complicidad de los funcionarios públicos que controlan las operaciones.

Como en castellano, en Mali el saqueo tiene su propio vocabulario Bamanan, con expresiones como “worossongon” (mordida) o “surafen” (lo que la noche ofrece).

El expolio de las riquezas minerales del subsuelo continúa con el de las “ayudas” internacionales procedentes de organismos, como el Banco Mundial, que luego piden explicaciones por el destino del dinero, como si no lo supieran.

Ante la amenaza de cortar el grifo, a finales de los noventa, en tiempos del presidente Alpha Oumar Konaré, se lanzó la “kokadjè”, un simulacro de limpieza y depuración que desató la codicia de todos los bandidos. Nunca el festín fue tan escandaloso como entonces.

Como en España, en Mali hay un sinfín de organismos públicos dedicados a la “lucha contra la corrupción” que son peores que la corrupción misma. Los que se desgañitan parloteando contra la corrupción son más peligrosos que los corruptos.

(*) https://www.business-anti-corruption.com/country-profiles/mali

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