lunes, 12 de marzo de 2018

Se cumplen 80 años de la anexión de Austria por el III Reich


Se cumplen 80 años del “Anschluss”, la anexión de Austria por el III Reich, con la que comenzó una caza implacable de militantes socialdemócratas, comunistas y sindicalistas. Hitler, Eichmann y otros dirigentes nazis eran austriacos. Ahora sus herederos, el FPÖ, han vuelto al gobierno.

Austria recuerda el 80 aniversario del fatídico “Anschluss”, la anexión de la república alpina por parte de la Alemania nazi el 12 de marzo de 1938, cuando el partido nazi FPÖ participa en la coalición de Gobierno.

Cuatro meses antes de la anexión, Hitler recibió en secreto al diplomático británico Edward Halifax y ambos llegaron a un acuerdo para repartirse el pastel: a cambio de conservar la integridad del Imperio Británico, Gran Bretaña dejaba manos a libres a loz nazis para actuar libremente en Austria, Checoslovaquia y la ciudad libre de Dánzig.

Hitler era de origen austríaco, y solo tres días después de que los tanques alemanes entraran en Viena, cientos de miles de austríacos aclamaron en Viena al III Reich y aprobando la desaparición de Austria, que se convirtió en un mero “apéndice” rebautizado como “Ostmark”. Es otro ejemplo de eso que los fascistas califican como “nacionalismo”.

En cuestión de días los nazis empezaron a poner en marcha su maquinaria de represión contra la resistencia. Los primeros que sintieron la violencia nazi fueron militantes socialdemócratas, comunistas y sindicalistas, a los que ahoran etiquetan como “judíos” para borrar su lucha polítitica antifascista.

La anexión fue preparada por el autogolpe de Estado del canciller Dollfuss de 1933 que ilegalizó al partido comunista, disolvió el Parlamento y empezó a gobernar por decreto con un programa gemelo del nazi.

Entre 1934 y 1938 los nazis asesinaron a más de 800 personas, incluido el propio canciller Dollfuss, víctima y verdugo a la vez.


Mural pintado en alemán por los comunistas judíos en Buchenwald:
‘Das war es, das einzig wollten wir nicht: uns ergeben’
(Era lo único que no queríamos: someternos)


(En el campo de concentración los comunistas judíos se diferenciaban por los dos triángulos: el rojo por comunistas y el amarillo por judíos)

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