sábado, 3 de marzo de 2018

Proceso Gbagbo: dos años después las acusaciones de los colonialistas se desinflan

Laurent Gbagbo, ex Presidente marfileño
El proceso contra el ex Presidente marfileño Laurent Gbagbo ante el Tribunal Penal Internacional ha entrado en su fase decisiva. Los jueces del Tribunal le han metido presión a la fiscal Fatou Bensouda al exigirla que concrete y justifique su acusación en el plazo de un mes. En otras palabras, han suspendido el juicio y -bajo cuerda- lo que le dicen es que retire la acusación. Ante el vacío y el ridículo, la fiscal estaría dispuesta a hacer concesiones, al más puro estilo judicial gringo.

El juicio contra Gbagbo y su ministro Charles Blé Goudé en La Haya, que comenzó hace dos años, se ha desinflado tras oir a los 82 testigos de la acusación. El Tribunal confirma que Bensouda tiene que explicar si las pruebas que ha aportado en el juicio apoyan cada una de las acusaciones contra Gbagbo y, sobre todo, la muerte de 167 personas.

Los testimonios de los 82 testigos han resultado desastrosos para la fiscalía, ya que no sólo no proporcionaron ninguna prueba sino que muchos de ellos exoneraron a los dos acusados. “Si la fiscal pretende retirar parte o la totalidad de los cargos [...] tendrá que presentar una solicitud a la Sala lo antes posible”, le dicen los jueces, presididos por el italiano Cuno Tarfusser.

La Sala está dirigiendo el juicio abiertamente en una dirección favorable a los dos acusados. Los jueces se han convertido en abogados defensores, ya que los dos acusados han sido declarados indigentes y se le han nombrado a unos de oficio que, como es costumbre, no dan un palo al agua.

El juicio ha sido objeto de numerosas manipulaciones e irregularidades incluso antes de que se iniciara. La acusación contra Gbagbo y su ministro es el resultado de un cambalache político, una farsa que desde 2010 involucra al entonces fiscal del Tribunal, el argentino Luis Moreno Ocampo, a los colonialistas franceses y al actual jefe de Estado de Costa de Marfil, Alassane Ouattara. Por eso, en abril de 2011 Ocampo pidió al nuevo gobierno de Costa de Marfil que mantuviera preso a Gbagbo cuando no tenía ninguna base legal para hacerlo.

En 2013 Gbagbo debió ser puesto en libertad. Dos de los tres jueces de la Sala de Cuestiones Preliminares del Tribunal, Christine Van den Wyngaert y Hans Peter Klaus, consideraron que las pruebas presentadas por la fiscal Bensouda no podían “en modo alguno presentarse como resultado de una investigación completa y adecuada”, y no podían justificar una acusación. Pero, curiosamente, se impuso la tercera jueza, Silvia Fernández de Gurmendi, una antigua colaboradora de Moreno Ocampo, que tenía una opinión opuesta. En lugar de archivar el caso, la Sala decidió conceder a Fatou Bensouda un año más para reanudar su investigación.

Una nueva anomalía marcó la continuación de la fase preliminar: en 2014, mientras que Christine Van den Wyngaert consideró que las pruebas proporcionadas por la fiscal eran insuficientes, Hans Peter Klaus y Silvia Fernández de Gurmendi consideraron todo lo contrario. Entonces Gbagbo fue acusado de inmediato. Hans Peter Klaus estaba gravemente enfermo en el momento de su decisión y renunció unos días después de anunciar la acusación. Un mes después murió.

En octubre del año pasado Mediapart y el European Investigative Collaborations (EIC) destaparon las manipulaciones de Moreno Ocampo y el carácter ilegal del procedimiento iniciado contra Gbagbo. Aunque no provocaron ninguna reacción en los países “civilizados” y “respetuosos de los derechos humanos”, desataron una tempestad de indignación en África.

Según algunas fuentes, la fiscal parece dispuesta a soltar lastre para sacar al Tribunal de la trampa en la que está medido. Pero para ello necesita la luz verde de los que la sostienen: los colonialistas franceses. Si quieren salvar lo poco que queda de la credibilidad del Tribunal, no tendrán otra opción que aceptar que este fraude judicial ha llegado a su fin.

A sus 72 años de edad, Gbagbo afirma ser una víctima de Francia y un “rehén” del Tribunal. Lleva ya 7 años preso en Holanda de manera preventiva, algo inverosímil si no fuera por el carácter netamente político, colonialista y fraudulento del proceso.

http://www.linfodrome.com/vie-politique/36644-cpi-nouveau-rebondissement-dans-l-affaire-gbagbo-ble-goude-selon-mediapart

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