martes, 27 de febrero de 2018

Ya nada es lo que era

Bianchi

Ya ni siquiera los catalanes responden a la etiqueta y sambenito que arrostran y les colgaron de gente amante del dinero, como mediterráneos ergo cuasisemitas, concretado en el marchamo "la pela es la pela", y van y renuncian, según les restriegan por los morros cavernarios trabucaires y ultramontanos a los 500 millones que supone dejarían en caja la organización-inversión del Mobile World Congress en Barcelona, contraviniendo la leyenda y el mito que dice que son avaros tartufos. Les juzgan por el tópico y por un anticientífico -o, mejor dicho, antipositivista- romanticismo finisecular que "encuentra" el "alma" de las naciones auscultando el carácter y temperamento de una decena de nativos indígenas, y resulta que son ellos, los desprendidos, los que no piensan en otra cosa -como acomplejados- que en la pela. Parecen decepcionados al comprobar que hay burgueses -como lo son ellos sólo que actuando como lumpenburgueses de bajísima estofa- que no renuncian, de momento, ya sabemos que todo se andará, a enarbolar banderas libertinas por cuatro peniques.

- Pero, ¿no eran estos "polacos" los que venden a su madre por cuatro centavos y los principios por tres rupias? Encima tienen llenos los hoteles.

No ignoramos que, como decía Stalin (uyy qué miedo), la patria de la burguesía es el bolsillo, y la burguesía catalana, que dirige el procès, no es una excepción -y ya da muestras de sus vacilaciones y requiebros-, pero al menos, de momento, aguanta el tipo y rompe clichés. Hay que reconocerlo cuando se la han pasado buscándoles las cosquillas recordándoles a diario las empresas que trasladan su domicilio social (y sólo eso, pues trabajadores y edificios no pueden materialmente) a otros lugares por su "locura independentista", o sea, metiendo miedo y amenazando que es lo único que saben hacer los fascistas. Hasta la semoviente y sinuosa regidora del consistorio barcelonés, Ada Colau, se le ha subido a las barbas al rey Borbón deturpándole su declaración de guerra anticatalán en su discursito -por lo breve- del 3 de octubre respondiendo el monarca digitalizado que está en Barcelona "¡para defender la Constitución!" ¡Un Borbón defendiendo una Constitución: vivir para ver, amigos! Si el tarraconense de Reus (de la Alta Tabarnia diría el bufón Boadella) levantara la cabeza...

Bona nit.

1 comentario:

  1. El "tarraconense de Reus" al que se alude es el General Prim que dijera que en España habría reyes,pero "¡jamás un Borbón!"
    B.

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