domingo, 4 de febrero de 2018

Rusia ve las orejas al lobo: el sistema financiero internacional

Pocas veces se insiste lo suficiente que en el tablero mundial de ajedrez hay países, como Rusia, que siempre juegan con las piezas negras. Cada uno de sus movimientos dependen de los que realiza el adversario, Estados Unidos, que siempre juega con las blancas e inicia todas las jugadas.

Rusia siempre ha jugado al contrataque pero, especialmente, desde 1999 y aún más claramente desde el Golpe de Estado en Ucrania en 2014. “A la fuerza ahorcan”. No les queda otra. En todos y cada uno de los tableros que se juegan en el mundo.

El financiero es uno de ellos. En marzo de 2014 las primeras sanciones económicas desconectaron a cinco bancos rusos del sistema financiero internacional y en setiembre el Parlamento europeo pidió la desconexión de Rusia de Swift, la red bancaria internacional de pagos.

En Rusia le vieron las orejas al lobo. No sólo bancos, no sólo el dólar, no sólo internet: todo el país se podía quedar descolgado del sistema de pagos, como las tarjetas Visa, Mastercard o American Express, que son monopolios estadounidenses.

Para Estados Unidos fue un experimento y para Rusia una experiencia. No sólo en el terreno militar había que permanecer alerta, sino también en el financiero.

Un año y medio más tarde Rusia ya estaba lanzada al contrataque: tiene su propia tarjeta de crédito Mir y su propio sistema informático de cifrado Nspk vinculado a cada una de las operaciones de caja. De manera autónoma en Rusia se puede sacar dinero en cualquier cajero automático y pagar en cualquier establecimiento comercial con un coste más barato que con Visa, Mastercard o American Express.

Es una especie de desdolarización del dinero de plástico que le permite a Rusia escapar del cerco que el imperialismo le tenía preparado y adquirir una ventaja adicional: ahora las tarjetas bancarias estadounidenses, como American Express, han perdido el monopolio en Rusia. Si quieren operan en el país del Gran Oso se tienen que vincular al sistema Mir... previo pago del peaje correspondiente.

Antes los pagos dependían de los monopolios estadounidenses; ahora dependen de Rusia. Ahora los servidores informáticos están dentro Rusia y los programas informáticos son rusos. En Washington ya no pueden interrumpir los flujos financieros que se generan dentro de aquel país... incluida Crimea.

Otra ventaja que no tienen las tarjetas como American Express: el Banco Central de Moscú reasegura el cobro de los saldos disponibles. Los clientes rusos de Visa, Mastercard o American Express tienen esa misma ventaja que no tenemos los demás.

En sólo dos años han distribuido 25 millones de tarjetas Mir, hay 190.000 cajeros automáticos que operan con ella y 1,8 terminales de pago que cubren casi toda el territorio ruso. Suponen el 10 por ciento de las tarjetas bancarias que hay en circulación en Rusia, un porcentaje que se duplicará a finales de este año.

El inconveniente es que sólo opera en Rusia, por lo que el sistema negocia acuerdos con bancos extranjeros para asociarse y lograr que la tarjeta se pueda utilizar en cualquier lugar del mundo. Los primeros resultados se han obtenido con la Oficina Jasponesa de Crédito, American Express, China Union Pay y Samsung Pay.

En Rusia ocurre como en los demás sitios del mundo: espabilamos con los golpes que los demás nos propinan.

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