martes, 20 de febrero de 2018

La Guerra de Siria está al borde una gran explosión internacional

El 7 de febrero los ataques de Estados Unidos mataron a cinco rusos en el este de Siria, según Moscú. Pocos días después, Israel perdió una aeronave F-16 en represalia contra objetivos militares sirios e “iraníes” tras la interceptación de un presunto avión teledirigido iraní. Es la primera confrontación directa entre Israel e Irán.

Paradójicamente, estos acontecimientos graves y sin precedentes no suscitan reacciones internacionales enérgicas ni han provocado la convocatoria del Consejo de Seguridad, que supuestamente debía garantizar la paz mundial.

“Los ingredientes para una confrontación regional o incluso internacional potencialmente importante están reunidos hoy y el riesgo debe ser tomado muy en serio”, resume sin embargo el embajador de Francia en la ONU, François Delattre.

Desde la destrucción del avión teledirigido, “no ha habido escalada”, dice un homólogo anónimo del Consejo. Pero ahora existe un “riesgo de confrontación directa entre Estados Unidos y Rusia con la muerte de hombres en el proceso”, señala otro diplomático.

Una reunión del Consejo de Seguridad celebrada el miércoles de la semana pasada, primero en público y luego a puerta cerrada, dedicada a Siria marcó un punto de inflexión. Las expresiones, una sutil mezcla de tensión y prudencia, convergían en un punto: buscar la unidad para calmar el juego.

“La paz es urgente en Siria”, dijo la embajadora de Estados Unidos, Nikki Haley, quien habló en contra de Irán como de costumbre. Teherán es acusada, junto con sus “combatientes importados del Líbano, Irak y Afganistán”, de “participar en un peligroso juego de ir más allá de los límites, en lugar de comprometerse por la paz de manera responsable”, agregó.

Preguntado por los periodistas sobre el riesgo de una gran explosión internacional, el embajador de Rusia en la ONU, Vassily Nebenzia, subrayó que el enfoque de su país era el contrario. “Estamos haciendo todo lo que podemos para evitar una gran confrontación internacional en Siria y estamos trabajando arduamente en ella”, dijo.

“Nadie ha hecho un esfuerzo tan grande como el nuestro para el proceso político”, añadió, citando las relaciones de Moscú con Damasco y la oposición, las “zonas de desescalada” y las negociaciones en Astana y Sochi para facilitar, según Moscú, las de Ginebra.

Según otro diplomático, desde su intervención militar en Siria, Rusia ha perdido el control. Su influencia en Damasco sigue siendo relativa, como lo demuestra el reciente desafío del régimen sirio al resultado del intento de Sochi de crear un comité para enmendar la Constitución. Damasco se niega a que la ONU dicte su composición.

Moscú no parece ver a Irán muy favorablemente en Siria y corre el riesgo de enfrentarse regularmente con Israel. En las reuniones no públicas, Rusia, que quizás está llegando al final de su compromiso militar y financiero, habla de su voluntad de salir de la guerra, afirma que no tiene ninguna agenda oculta, llegando incluso a pedir ayuda de Occidente para convencer a Damasco, añade la misma fuente. Una postura bastante nueva tras su veto a finales de 2017 a textos de Occidente que ponían en peligro al régimen sirio.

“El camino hacia la paz llegará cuando todas las partes dejen de provocarse mutuamente y elijan un camino responsable”, dijo Nikki Haley esta semana. A este respecto, el riesgo de una colisión internacional importante puede dar lugar a un “sorpasso”. Puede ser “una palanca para lograr un acuerdo de paz en Siria en un momento en que las líneas están empezando a moverse”, dijo Delattre en un alarde de optimismo.

Después de siete años de una complicada guerra asesina, en la que han participado múltiples actores regionales e internacionales, “hemos vuelto a las horas más oscuras”, dicen varios diplomáticos, escudriñando la lista de zonas asediadas en el este de Ghouta, Idleb y Afrin en el norte del país, atacadas por una operación militar turca contra una milicia aliada kurda en Washington.

Esta operación ha hecho que las relaciones entre Estados Unidos y Turquía sean explosivas y contribuye a la nueva “arriesgada dimensión estratégica” de la guerra. Estados Unidos y Turquía son dos socios clave de la OTAN, una alianza militar dominada por Washington cuyos intereses también han entrado en juego en la evolución de las relaciones de poder en torno a la Guerra de Siria.

https://www.lorientlejour.com/article/1100334/la-nouvelle-dimension-strategique-risquee-du-conflit-en-syrie.html

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