lunes, 5 de febrero de 2018

El fascismo católico en Latinoamérica

Luis Fernando Figari, a la derecha
 Martin Scheuch

Mucho se ha escrito sobre el Sodalicio desde que empecé a publicar lo que yo sabía en noviembre de 2012. Sin embargo, incluso después de la publicación de “Mitad monjes, mitad soldados” de Pedro Salinas (con la colaboración de Paola Ugaz), que trae abundante información para reconstruir la historia del Sodalicio (*) desde sus inicios, sólo se ha arañado la superficie y siguen habiendo varios misterios sin resolver.

La primera actividad de [Luis Fernando] Figari que se menciona en el libro después de salir del Colegio Santa María (Marianistas) en el año 1963 data de 1967. Hay un hiato de casi 4 años donde no sabemos a qué se dedicó.

Un antiguo miembro de la comunidad marianista me escribió en julio de 2012 que Figari habría estrechamente vinculado a Tradición, Familia y Propiedad (TFP), un grupo ultraderechista fundado por Plinio Correa de Oliveira en Brasil en el año 1960. Figari habría estado incluso en Brasil viviendo con ellos un tiempo y habría vuelto con la consigna de potenciar TFP en el Perú. “Se le plegaron José [Antonio] Pancorvo [quien llegaría a ser posteriormente cabecilla del núcleo peruano de TFP] y un chico Taglieri, ambos del colegio Santa María. Luego Figari se desvinculó para empezar su propio pastel”.

La información obtenida por Pedro Salinas de que quienes conocieron después a Figari lo recuerdan como alguien muy crítico y opuesto no sólo hacia el Opus Dei sino hacia TFP, es algo que yo mismo puedo confirmar. Sin embargo, también me consta que Figari conocía muy bien lo que planteaban ideológicamente ambas agrupaciones.

Asimismo, una de las versiones hagiográficas oficiales que pululaban antes de que se conocieran los delitos sexuales del fundador del Sodalicio (*) decía que “muy pronto se convirtió en abanderado del pensamiento y de la enseñanza social de la Iglesia, lo que le valió la enconada animadversión de instituciones como ‘Tradición, Familia y Propiedad’, cuyos miembros lo calificaban de ‘comunista disfrazado’”. ¿Disfrazado de qué? Evidentemente, de católico ultraderechista y conservador, es decir, de algo muy parecido al perfil de miembros que tenía TFP.

Otro misterio sin explicar es la alusión que hay en el libro “Los neo-nazis en Sudamérica” (1978) del chileno Franz Pfeiffer Richter (1937-1997), fundador en 1962 del Partido Nacional Socialista Obrero de Chile, respecto a un tal Luis Figari a quien se menciona como “el dirigente peruano” vinculado al Frente Nacional Socialista en el Perú.

Asimismo, otro tema que requiere de investigación es la amistad cercana de la cúpula del Sodalicio con miembros de El Yunque, organización secreta católica de extrema derecha nacida en México, con la cual el Sodalicio tiene más de una coincidencia en cuanto a doctrina y a régimen de gobierno y de disciplina.

Tanto Federico Müggenburg como Manuel Díaz Cid —a los cuales conocí personalmente— mantuvieron una estrecha amistad con Figari, Doig, Levaggi y otros miembros del Sodalicio, de los cuales siguen siendo sodálites activos José Ambrozic, Jaime Baertl, Alfredo Garland, Alejandro Bermúdez y Miguel Salazar. Si bien Díaz Cid ha reconocido su pertenencia a la organización y ha renunciado a ella, no sin efectuar una crítica disidente, no ha sucedido lo mismo con Müggenburg. ¿Se siguen cultivando contactos con él, sobre todo Alejandro Bermudez, quien a través de ACI Prensa ha defendido plataformas ultracatólicas como Hazte Oír, el Instituto de Política Familiar y Profesionales por la Ética, que han sido denunciadas en España por ser organizaciones de fachada de El Yunque?

También resultan misteriosas muchas de las amistades cultivadas por Figari y su entorno inmediato con personajes y grupos en Argentina y España. Germán Doig nos repetía, después de cada uno de los viajes realizados a estos países, que el Sodalicio no tenía comparación con otras asociaciones católicas allí presentes. ¿Con que grupos éramos comparados?

Lo que sí me consta es que regresaban de esos países cargados de libros difíciles de conseguir en el Perú: textos del falangismo español, libros de la ultramontana Fundación Speiro, obras de los tradicionalistas Julio Meinvielle y Leonardo Castellani, etc. Y de México se traían los libros del simpatizante del nazismo Salvador Borrego, así como obras de la Editorial Tradición, entre ellas escritos de Salvador Abascal, promotor de una especie de fascismo católico llamado sinarquía.

https://altavoz.pe/2018/02/05/93958/el-sodalicio-y-la-ultraderecha-catolica-por-martin-scheuch/

(*) El Sodalicio es una congregación católica creada en Perú que fue acusada el año pasado de delitos sexuales (https://www.nytimes.com/es/2018/01/16/papa-francisco-abusos-sodalicio-peru/). El mes pasado Bergoglio tuvo que intervenir la organización a causa del escándalo sexual.

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