viernes, 9 de febrero de 2018

China construirá una base militar en Afganistán para sustituir a Estados Unidos

China está analizando la posibilidad de construir una base militar en Badajshan, en Afganistán. El vicepresidente de la Comisión Militar Central China, Xu Qiliang, dice que se espera que la construcción de esta base esté terminada para este año.

Las discusiones sobre los detalles técnicos comenzarán pronto. Las armas y el equipo serán chinos, pero la instalación será operada por personal afgano. Los vehículos y el equipo se transportarán a través de Tayikistán. Los instructores militares chinos y otros expertos también irán a entrenar y asistir a las misiones.

El año pasado los talibanes capturaron temporalmente los distritos de Ishkashim, Zebak y Badakhshan. El gobierno afgano no ha mantenido una presencia militar suficiente para garantizar la seguridad. Se había llegado a un acuerdo con los comandantes locales sobre el terreno, que les había proporcionado una parte de la producción de lapislázuli, a cambio de un alto el fuego.

Sin embargo las disputas internas socavaron la frágil paz entre los grupos locales, y los talibanes aprovecharon la oportunidad para intervenir. Preocupa especialmente la presencia del Califato Islámico en la región.

Los intereses de China en la región son lo suficientemente fuertes como para justificar un compromiso militar fuera de sus fronteras. La seguridad fronteriza es una cuestión de suma importancia para Pekín. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar China? Hasta ahora ha limitado sus actividades militares a las patrullas por el corredor de Wakhan. Una base militar en Badajshan demostraría la disposición de Pekín a ampliar su presencia en Afganistán para reemplazar a Estados Unidos.

China tiene un activo que le falta a Estados Unidos: sus buenas relaciones con Rusia y Pakistán. Pekín representa a la OCS, la Organización de Cooperación de Shanghai, que incluye a actores como Turquía, Irán, India, Pakistán y los países de Asia central.

El año pasado Putin relanzó el trabajo del Grupo de Contacto de la OCS sobre Afganistán. Las actividades habían sido suspendidas en 2009. Rusia aboga por la apertura de conversaciones directas entre el gobierno afgano y los talibanes lo antes posible. Pekín también apoya esta idea. Ambas naciones están en el mismo barco. Moscú dijo que estaba lista para acoger una conferencia sobre Afganistán.

La provincia afgana de Badajshan limita con la región autónoma uigur de China, Xinjiang. Antiguamente formaba parte de la Ruta de la Seda que unía a oriente con occidente. Hoy en día, la carretera está siendo relanzada como parte de la iniciativa china OBOR (“One Belt One Road”), que implica la construcción de importantes infraestructuras en Afganistán y Asia central para relanzar el interés por la región.

China es el mayor inversor y socio comercial de Afganistán, que alberga importantes fuentes de materias primas que China quiere importar. El gobierno de Pekín ha invertido 55.000 millones de dólares en Pakistán y planea construir un corredor económico que se extienda hasta el Océano Índico. El OBOR impulsará la economía mundial y también beneficiará a Afganistán.

El narcotráfico es el único tipo de negocio que prospera allí. La estabilidad de Afganistán le interesa a China, pero hay pocas esperanzas de que Estados Unidos pueda proporcionársela. Después de todo, desde 2001 Washington no ha logrado ningún avance en esa dirección. Se han producido ataques y retiradas repentinas, cambios en las tácticas y estrategias, y muchos estudios sobre cómo revertir la tendencia de la guerra, pero los talibanes siguen siendo fuertes y la economía afgana está en ruinas.

Hasta ahora, el gobierno de Trump aún no ha presentado su esperada estrategia para Afganistán, a pesar de que hay por lo menos 8.400 tropas estadounidenses en el país, y su número aumentará pronto.

Las relaciones entre Estados Unidos y otros actores relevantes, como Pakistán, son muy tensas. Washington ha suspendido recientemente su asistencia militar a ese país.

La inestabilidad en Afganistán amenaza el corredor económico chino-pakistaní, una parte importante del OBOR. China actúa como mediador, tratando de conciliar las diferencias entre los protagonistas regionales. Las relaciones afganas y pakistaníes se deterioraron en 2017 cuando se acusaron mutuamente de prestar apoyo a los yihadistas que operaban en las zonas fronterizas. Pekín se esfuerza en mejorar las relaciones bilaterales. Organizó una reunión tripartita de todos los Ministros de Asuntos Exteriores en 2017. Uno de los resultados de los debates fue la creación de grupos de trabajo para promover la cooperación en diversos campos de actividad. Está previsto celebrar otra reunión este año en Kabul.

En Afganistán opera el Movimiento Islámico de Turkmenistán oriental, una organización uigur, nacionalista e islámista. Los milicianos uigures adquieren experiencia de combate luchando codo a codo con los talibanes y otros grupos guerrilleros. Pekín no quiere que esos uigures regresen para participar en actividades terroristas en su territorio.

Rusia y China han intensificado la asistencia militar a los Estados de Asia central. Consideran que la OCS puede aportar una contribución sustancial a una solución pacífica. Ambos países están intentando tejer una red regional de Estados.

La OCS puede transformar el proceso de paz en un auténtico esfuerzo multilateral. Esto debilitará el peso de Estados Unidos en la región, pero aumentará las posibilidades de encontrar una solución al conflicto. La cooperación y la diplomacia podrían abrir un nuevo capítulo en la historia de Afganistán.

https://www.strategic-culture.org/news/2018/01/30/china-builds-military-base-in-afghanistan.html



Niños afganos de la región de Badajshan, en la frontera con Tayikistán, Pakistán y China

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