martes, 30 de enero de 2018

La velocidad en materia política

Darío Herchhoren

En la era de internet y de las comunicaciones vertiginosas, también los cambios políticos se producen de la misma manera vertiginosa.

Sugiero a quienes lean esto se pertrechen de un mapa de Asia, y si es posible de un planisferio.

Hace muy pocos días hubo una reunión en Islamabad, capital de Pakistán entre un enviado especial de los EEUU, y el ministro de defensa de ese país.

En esa reunión que se realizó a pedido de los USA, el enviado especial protestó ante el Ministro de Defensa por las compras de material militar chino y ruso por parte de Pakistán, y el abandono de sus tradicionales proveedores, que eran los propios USA, el Reino Unido y Suecia.

Ese cambio implica no solo un cambio de proveedor, sino que tiene una enorme importancia estratégica, ya que Pakistán es vecino de Afghanistán, y hasta hace muy poco sirvió de base al espionaje americano en la zona, y era uno de los sostenes de la intervención militar en Afghanistán.

Otro cambio espectacular es el producido en la tradicional política de alianza con EEUU de los gobiernos de Australia.

En declaraciones recientes, de hace muy pocos días la ministra de exteriores de Australia explicó que Australia no veía como enemigos a China y a Rusia, y que estaban en negociaciones con esos países para la compra de armamentos a los mismos. Pero la cosa no quedó allí, sino que dicha ministra  reveló que ya había hecho maniobras conjuntas la armada australiana y la armada china.

Pero hay más todavía. Esta semana, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución de Irán, ha dado muerte a cerca de cincuenta miembros del Estado Islámico que se habían infiltrado en territorio iraní, procedentes del vecino Afghanistán.

Completa todo este escenario, el hecho informado por la cadena rusa RT (Rusia Today) de que cerca de diez mil miembros del Estado Islámico habían sido transportados desde Siria e Irak, una vez derrotados, por aviones norteamericanos a Afghanistán, con el fin de crear una situación caótica en ese atormentado país, que justificaría seguir con la presencia USA en Afghanistán. Es decir, crear caos para luego “luchar” para restablecer el “orden”. Sería una aplicación práctica de ese eterno retorno que explicaba Nietzsche. Ya el estado islámico se estrenó hace tres días haciendo explotar una ambulancia bomba que ocasionó más de cien muertos y cerca de doscientos heridos en Kabul, capital de Afghnistán.

Ahora saquemos conclusiones. La primera de ellas es sin duda la rápida pérdida de influencia del imperio en lugares estratégicos como Pakistán y Australia; la segunda conclusión es que el imperio a pesar de sus fracasos volverá una y otra vez a intentar acabar con Irán, a través de su frontera con Afganistán; y volverá fracasar; pero mientras eso sucede venderá armas y creará un  punto de fricción que le “justifique” su presencia como superpolicía mundial para restaurar ese “orden” que tanto le gusta.

La última conclusión, es que Trump parece que va ser el sepulturero del imperio USA. Su torpeza, unida a la tradicional torpeza de los diplomáticos USA, más la altivez, la arrogancia y autosuficiencia de sus políticas de siempre los llevará a su final. Que en paz descansen.

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