martes, 23 de enero de 2018

Divide et impera

Bianchi

Vaticiné acá hace unas fechas que el juez Llarena del Tribunal Supremo pondría en libertad a Oriol Junqueras -a petición de éste y su fe católica- para arrojarlo a la arena política y disputarle la supremacía, en el terreno independentista, a Puigdemont a la hora de ser President de la Generalitat. Incluso llegué a escribir, que Junqueras era "el hombre de la Moncloa" en Catalunya, lo que, me hago cargo, suena muy fuerte.

Bueno, pues, me equivoqué, al menos en los plazos, pero no tanto en los flecos de mi comentario ¿conspiranoico? Y ello a juzgar por la deriva de Esquerra Republicana con ambiguas declaraciones sobre la proclamación de Puigdemont como candidato a la Presidencia por vía telemática, delegada o la que sea. Parece que el recién nombrado presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, de Esquerra, apuesta por Puigdemont lo que, es claro, no gusta a los defensores del 155 o, simplemente, unionistas españoles como los podemitas y sucursales afines.

Si la pretensión gubernamental de dividir el campo independentista no parece que vaya a salir muy boyante, les quedan, sin solución de continuidad, dos opciones: a) seguir amenazando con el artículo 155 (que sigue vigente) y llevar al Tribunal Constitucional la formación de un Govern con Puigdemont de President aunque sea en efigie (como en la época de los romanos) dando lugar a una especie de "Procès 2" y/o b) hacer lo posible e imposible para que Puigdemont -que ha demostrado tener una dignidad de la que otros carecen- no salga elegido President del Govern. Se prefiere esto a que sea detenido y preso, pues aún preso podría a optar a presentarse a la presidencia de la Generalitat. Y esto sí que no. Y no porque supondría la "vuelta a la normalidad", sí, pero la anterior, la independentista -esto sería volver a la casilla de salida-, y no la "normalidad" de la que habla y quiere Rajoy, esto es, la derivada de la aplicación del 155 con presos, exiliados, etc. haciendo "normal" lo que en sí mismo está viciado de origen. Ver a Puigdemont investido como President sería admitir, que no reconocer, el fracaso de la política fascista e imperial española en "tierra conquistada", como llamó Fraga a Catalunya según confesión de Jorge Verstrynge, a quien creemos. Cualquiera menos el de Girona a quien dan de alfilerazos en el muñeco vudú que han hecho de él en la Moncloa.

Buenas tardes.

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