miércoles, 17 de enero de 2018

Blair compensa los crímenes cometidos en Irak con suculentos negocios con la escoria del mundo

En 2002 el Consejo de la UE promovió la creación de un directorio formado por EEUU, Rusia, la ONU y la propia UE, para acabar con la Segunda Intifada (2000-2005). Se le conoce como “el Cuarteto” y su director es Tony Blair.

En lugar de negociar la paz entre israelíes y palestinos, Tony Blair aprovechado su cargo para hacer negocios con los gobiernos de la región, especialmente Emiratos Árabes Unidos. “Ningún líder británico ha ganado tanto dinero como él a base de ofrecer contactos, consejos e influencia”, dice La Vanguardia (1).

Es casi imposible saber con exactitud el presupuesto anual del que dispone Blar como director del Cuarteto. Lo que sí sabemos es que sus ingresos han experimentado un incremento exponencial desde que ejerce ese cargo.

Desde que en 2007 salió de Downing Street, Blair ha ganado unos 100 millones de dólares, principalmente mediante negocios de su empresa consultora Tony Blair Associates.

Según un documental emitido por Channel 4, cobró una cantidad indeterminada por facilitar la implantación en Cisjordania de la segunda empresa de telefonía móvil palestina, Wataniya, de capital qatarí, con un préstamo del banco JP Morgan del que Blair es consejero.

El laborista ejerce de intermediario entre la familia real saudí y el gobierno chino para la venta de petróleo. A cambio de ponerlos en contacto, Blair pasa una factura de 55.000 euros al mes, más una comisión del 2 por ciento sobre cualquier negocio entre las partes.

En 2013 el antiguo primer ministro laborista firmó un contrato con Emiratos Árabes Unidos para asesorar al gobierno colombiano sobre beneficios mineros (2).

Una de las empresas que consultan a Blair es Mubadala, un fondo soberano de inversión emiratí que en 2014 compró una mina de oro en Colombia, un país donde nadie se toma la molestia de averiguar el papel que desempeñan Emiratos Árabes Unidos y Tony Blair.

Pues bien, aquí sospechamos que al laborista británico le siguen recompensando por su nefasto papel en la invasión de Irak en 2003 para buscar “armas de destrucción masiva” (pero no tenemos ninguna prueba de ello, ni maldita la falta que nos hace).

Hasta ahora no ha habido manera de sentarle en el banquillo del Tribunal de La Haya por los crímenes de guerra cometidos durante la invasión de Irak y, a medida que acumule una fortuna mayor, la tarea será aún más complicada. Está rodeado de muy buenos amigos.

(1) http://www.lavanguardia.com/internacional/20160430/401463327413/tony-blair-diplomatico-al-mejor-postor.html
(2) http://www.telegraph.co.uk/news/politics/tony-blair/11547808/Revealed-how-Tony-Blair-makes-his-millions.html

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