miércoles, 6 de septiembre de 2017

Estados Unidos prepara a la OTAN para una guerra nuclear en Europa

El Congreso de Estados Unidos quiere retirarse del Tratado de Washington o FNI (Fuerzas Nucleares de Alcance Medio), un acuerdo firmado en 1987 con la URSS que afecta los misiles estacionados en Europa con un radio comprendido entre los 800 y los 8.000 kilómetros.

En Europa las grandes movilizaciones de los ochenta contra la escala armamentista y las bases de la OTAN alcanzaron entonces un máximo, logrando la retirada de los misiles Pershing II.

Pero ya no existe la URSS y las luchas contra el imperialismo están en sus horas más bajas, lo que suelta las manos del Pentágono y la industria de guerra, que son hermanos siameses.

Estados Unidos quiere volver a traer los misiles a Europa y habrá que esperar las reacciones que provoca en unos y otros, sobre todo en Alemania, donde la prensa ya asegura que, treinta años después, vuelve el horror de la Guerra Fría y se abre una nueva era nuclear.

En medio de la crisis económica, las grandes potencias están embarcados en ambiciosos proyectos de rearme, incluida la modernización del arsenal nuclear, mientras critican por ello a Corea del norte.

En Washington las cadenas de televisión se escandalizan por la maniobras militares de Rusia, que afectan al enclave de Kaliningrado. La intoxicación mediática asegura que se trata de una cortina de humo para almacenar armas e invadir los países Bálticos.

De esa manera justifican que el Pentágono haya desplegado siete cazas F-15C en Lituania y 600 soldados de una unidad aerotransportada, al tiempo que asaltan varias delegaciones consulares de Rusia en Estados Unidos en busca de unos explosivos que no aparecen, lo mismo que las armas de destrucción masiva.

Las promesas de Trump de mejorar las relaciones con Rusia se han acabado tras seis meses de golpe de Estado, en medio de una de las mayores olas de histeria vividas desde los años cincuenta, cuando la caza de brujas buscaba comunistas debajo del felpudo.

A Estados Unidos no le basta con haber tensado la cuerda en el Extremo Oriente y ahora encamina sus torpes pasos hacia Europa, donde no va a ser bien recibido, especialmente en Alemania, sobre todo si aterriza con pretensiones de instalar más misiles, aparte de los que ya tiene en las mismas narices de la frontera rusa.

Alemania no es un país sicario, como Estonia. Buena prueba de ello es que, para preparar la ofensiva, ha puesto en circulación documentos secretos con los planes de la OTAN contra Rusia, que comprenden 39 opciones militares diferentes. De ellas más de una docena son compatibles con el FNI, aunque exacerbarían aún más las relaciones con Rusia.

Entre las alternativas que baraja la OTAN están la “señalización nuclear” y la preparación de un golpe de represalia también de tipo nuclear. Se trata de identificar los objetivos de un ataque nuclear dirigido contra Rusia y preparar a las bases aéreas en Europa para lanzar un ataque de ese tipo, así como a los bombarderos B-2 y B-52.

Los planes de la OTAN van en sintonía con la anulación del Tratado de Washington, ya que muchas de las opciones que hoy son imposibles a causa del mismo, pasarían a ser posibles.


1 comentario:

  1. Ni aunque os desgañitéis vais a conseguir despertar a la gente para que se levante y tome iniciativas en contra de las guerras imperialistas, aparte alguna que otra ocasional manifestación de poca envergadura y menos poder como para parar nada.

    ResponderEliminar