jueves, 14 de septiembre de 2017

Asesinado un confidente que informaba sobre los yihadistas presos en la cárcel

El 28 de agosto un hombre que paseaba junto a su hija de tan sólo 12 años de edad en el barrio San José (Las Palmas de Gran Canaria) recibió dos disparos que acabaron con su vida. El sujeto resultó ser Lionel Carrillo de 36 años, un preso del centro penitenciario de Salto del Negro, localizado en la capital grancanaria, y que disfrutaba de un permiso penitenciario hasta el 1 de septiembre.

El fallecido actuaba dentro de la prisión como un confidente que informaba sobre la actividad de los yihadistas encarcelados en el centro penitenciario.

Lionel Carrillo era un delincuente común que entraba y salía de la cárcel de manera habitual por asuntos relacionados con las drogas y con pequeños hurtos. El fallecido fue captado cuando se encontraba tutelado por gobierno de Canarias y actuaba como un confidente que mantenía al tanto a los carceleros de todo lo que sucedía en materia de yihadismo dentro de la cárcel. Los chivatazos consiguieron que pudiera disfrutar del permiso que a la postre ha resultado ser fatídico para él.

Las informaciones que Carrillo lograba escuchar o intervenir eran trasladadas a los funcionarios de Control y Seguimiento de la prisión Salto del Negro, centro donde cumplía condena. Estos carceleros están encuadrados en la categoría V-3, que no existen de manera oficial, pero sí tiene un carácter oficioso y surgieron a raíz del nacimiento del terrorismo yihadista.

“Este tipo de personal de vigilancia están destinados al control y a la observación de una serie de internos con unos perfiles muy determinados. Normalmente suelen ser reclusos que pertenecen a bandas organizadas o que tienen una carrera delictiva peligrosa. Dentro de este perfil de presos controlados también se enmarcan funcionarios de prisiones y guardias civiles que han cometido algún delito. En la actualidad, son los yihadistas los que más preocupan”, afirma una funcionaria de un centro penitenciario de la capital grancanaria.

Los chivatazos en las cárceles son algo que ocurre de manera muy habitual: “Que los internos [presos] nos faciliten información es algo que se da en muchas ocasiones. En los módulos suelen haber cerca de 144 internos [presos] y lo normal es que sólo haya uno o dos vigilantes. Es muy difícil observar y escuchar a tantos presos con un personal tan escaso. Por este motivo hay reos que facilitan información y a partir de ahí se inician las investigaciones”. De todos modos, los soplos son contrastados porque en muchas ocasiones son interesados o están contaminados. “Lo cierto es que muchas veces ayudan a encontrar móviles y entradas de drogas”, afirma la funcionaria.

En la actualidad, el personal encuadrado en la sección V-3 está centrado sobre todo en asuntos relacionados con el yihadismo. Las actuaciones más repetidas por estos trabajadores son registros en módulos o en celdas de presos árabes radicalizados. “Los vigilantes, es decir el grupo V-1, no tenemos formación específica en estas situaciones y no sabríamos diferenciar entre los objetos que sí tienen relevancia en este tipo de registros y los que no la tienen. Se supone que los funcionarios de V-3 sí la tienen, aunque no en todos los casos”, explica la carcelera.

http://www.estrelladigital.es/articulo/confidencial/asesinado-confidente-informaba-yihadistas-presos-palmas/20170830172721328750.html

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