miércoles, 12 de julio de 2017

Las nuevas tecnologías identifican a los manifestantes por sus rostros

Un grupos de internautas rusos ha abierto un sitio para demostrar el funcionamiento de la policía allí, que es como la de aquí.

Se han dedicado a localizar fotos de manifestaciones por las calles para contrastarlas con las fotos de los perfiles que hay disponibles en la red social Vkontakte, que es como el Facebook ruso.

La identificación de cada uno de los manifestantes se llama AFR (Automatic Face Recognition, Reconocimiento Instantáneo del Rostro) y se puede llevar a cabo mediante FindFace, un sencillo programa que se puede descargar incluso en el móvil (1).

El reconocimiento facial de las personas en internet causa verdadero furor en Rusia aunque, naturalmente, la policía tiene medios mucho más potentes que una simple aplicación para móvil. Pero el hecho es que ahora ya no son necesarias las huellas dactilares para identificar a alguien, rellenar ficheros de revoltosos y controlarlos.

Con una aplicación tan simple como FindFace lo puede hacer cualquiera. También puede buscar en internet a un hermano gemelo del que sus padres nunca le hablaron o averiguar en dónde alguien ha colocado una foto suya en compañías poco recomendables.

El problema no está sólo en las manifestaciones. La costumbre de tomar fotos con el móvil a cada momento y publicarlas es un vicio que ha arraigado muy rápidamente. El FBI almacena cada foto que encuentra en internet para alimentar su base de datos.

Además, desde que hace 35 años en España se aprobó la ley de videovigilancia, las calles y plazas se han llenado de cámaras de seguridad. Las empresas, los ayuntamientos, los contratistas de seguridad, los detectives privados, la policía, las compañías de seguros... todos han llenado sus servidores con bases de datos de dónde estamos en cada momento y con quién.

Como todas las demás “técnicas” policiales, el AFR falla más que una escopeta de feria. En junio del año pasado la Oficina de Rendición de Cuentas de Estados Unidos publicó un informe que afirma que el FBI no ha probado adecuadamente la precisión de su sistema de reconocimiento facial, ni la de las masivas redes a escala federal de bases de datos de imágenes faciales a las que tiene acceso.

Pero la policía es persistente. La técnica se lleva experimentando varios años en el Reino Unido. El pasado 31 de mayo la policía de Cardiff, la capital Gales, detuvo por primera vez a un hombre basándose en un reconocimiento facial mediante ordenador. La policía de Cardiff estaba al acecho porque tres días después se celebraba la final de la Champions League.

Un mes antes la policía galesa anunció que una empresa privada se disponía escanear para ellos las caras de la gente que se encontrase en localizaciones estratégicas del centro de la ciudad. El contrato durará dos años y cuesta más de 200.000 euros.

Las técnicas de reconocimiento facial son como todas las demás “técnicas”, es decir, no son tales técnicas sino que están condicionadas por la ideología. Desde 2011 se sabe que son tan racistas como los policías e informáticos que las diseñan. El porcentaje de acierto depende de si el rostro es el de un blanco, un negro o un asiático, de si es hombre o mujer, joven o viejo, etc. “La precisión de los sistemas de reconocimiento facial de la policía depende de la raza”, titula una revista de tecnología (2).

Si una etnia o grupo social está menos representado en la base de datos, el rendimiento del AFR se resiente. A los blancos nos viene muy bien que la policía fiche a los gitanos, los moros, los negros o los amarillos lo más posible; de esa manera los ordenadores nos reconocen con muchas más dificultades y parece que los crímenes siempre los cometen los mismos.

(1) https://play.google.com/store/apps/details?id=ru.trinitydigital.findface
(2) https://www.technologyreview.es/s/6065/la-precision-de-los-sistemas-de-reconocimiento-facial-de-la-policia-depende-de-la-raza

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