domingo, 11 de junio de 2017

Los frentes de combate en Siria se convierten en un embudo

Fuerzas kurdas con banderas de Estados Unidos
A medida que los yihadistas retroceden en el sur y el este de Siria, el ejército regular colisiona con otros ocupantes extranjeros a los que nadie ha dado vela en este funeral, que son los comandos de operaciones especiales de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Canadá, Australia y demás, que ya —cuando son menos necesarios— no se preocupan por disimular su presencia sobre el terreno, en su singular “guerra contra el terrorismo”.

En las proximidades de Al-Tanaf los choques son cada vez más frecuentes, lo que sólo puede significar una cosa: que los imperialistas tratan de frenar el avance del ejército regular, una intención a la que se le pueden buscar dos explicaciones, al menos. La primera es que tratan de proteger a su esbirros yihadistas y la segunda es que tratan de imponer condiciones a la victoria del gobierno de Damasco, es decir, de lograr ellos lo que no han logrado los yihadistas: que esté obligado a negociar.

La posibilidad de que esos choques se conviertan en algo más que “malos entendidos” condujo ayer a una soprendente declaración de los portavoces de “la coalición”, o sea, de Estados Unidos, asegurando que el papel de Rusia en el sur es “muy útil”, lo que se puede traducir diciendo que los rusos pueden —o deben— jugar el papel de intermediarios con el ejército regular y, por lo tanto, que no tienen intención de largarse de un país que tienen invadido sin autorización de la ONU.

Lo mismo está a punto de ocurrir en el norte, donde el avance del ejército gubernamental no agrada a los imperialistas y sus aliados kurdos en las FDS. Los kurdos tienen muy complicado explicar las razones de su presencia fuera de Rojava y su colaboración con Estados Unidos en Raqqa.

A diferencia de Alepo, los medios del mundo entero han sacado el ataque a la “capital” del Califato Islámico del foco de interés informativo. De repente se acabaron los problemas humanitarios. Los niños, los hospitales y las escuelas ya no son víctimas de los bombardeos de la aviación, como el de ayer a un locutorio de internet, en el que 23 civiles perdieron la vida. Los Cascos Blancos han dejado de dar señales de vida.

El Pentágono ya ha entregado equipo pesado a las FDS que el martes abrieron una brecha en el barrio de Jazra, al oeste de Raqqa. Nadie se atreve a preguntar qué es lo que va a ocurrir con Raqqa una vez que las mesnadas del Califato Islámico abandonen la ciudad. ¿La pondrán a disposición del gobierno?, ¿se apoderarán de ella?, ¿se incorporará a Rojava?, ¿triunfará el confederalismo kurdo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario