martes, 27 de junio de 2017

Los echan por la puerta y quieren entrar por la ventana

Darío Herchhoren

Hace algo más de un año, se discutió en el seno de la Unión Europea (UE) la firma de un tratado de libre comercio con los USA. Dicha firma, luego de un extenso debate, fue desechada con diversos argumentos, entre los cuales se mencionaba que en caso de firmarse ese tratado los beneficios para Europa serían menores, y los perjuicios serían mayores. Entre esos perjuicios se hablaba de la aplicación de la legislación USA a los contratos de trabajo, donde los trabajadores europeos saldrían muy perjudicados.

Hace muy pocos días se debate en la UE, un tratado de libre comercio al cual llaman Zeta (no se por qué); pero esta vez con Canadá. A la firma de ese tratado, todos hablaban maravillas, y como los vendedores trileros lo que vendían era maravilloso. Todo eran ventajas, garantías, grandes beneficios y parabienes. Hemos escuchado a Rajoy con su brillante dialéctica perorar sobre lo bueno que era ese tratado, y su único argumento era que Canadá era un país muy parecido a España, y que si no lo firmábamos haríamos el ridículo.

Analicemos esos argumentos: en realidad España se parece a Canadá como un huevo a una castaña. Canadá es un país que tiene un territorio donde cabrían unas diez españas. Tiene menos habitantes que España, y su territorio está cubierto al menos en un 50% por bosques. Tiene lagos extensos en su frontera con EEUU, y a través de esos lagos se sale a la bahía de Hudson, que comunica directamente con el Atlántico.

Canadá tiene una gran flota de pesca, faena en los océanos Atlántico y Pacífico, y además cuenta en la isla de Terranova con una de las pesquerías más grandes del mundo de pesca de bacalao, merluza y fletán, cosa que los pescadores españoles conocen muy bien desde tiempos anteriores a los viajes de Colón.

En cuanto a hacer el ridículo, basta decir que Rajoy lo hace a diario, sobre todo cuando no quiere o no sabe o no entiende que contiene el tratado de libre comercio que tanto aconseja firmar.

Lo diré yo ahora mismo: la UE es reticente a firmar ese acuerdo, y el PSOE, siempre tan firme en la defensa del interés nacional, primero dijo que iba a dar instrucciones a sus diputados para que votaran en contra de la firma de ese tratado, y finalmente se abstuvo. Lo que ocurre, y ello es lo que despierta tantos reparos, es que Canadá en realidad es un estado vicario de los USA y del Reino Unido.

Toda la economía canadiense  está manejada por empresas enormes de los USA que están instaladas en Canadá desde hace más de un siglo; al igual que empresas británicas. Empresas como Ford, General Motors, United States Steel Corporation, All América, General Electric, Exxon, Bond and Share, y las británicas Royal Dutch, British Pteroleum, Air Canadá que es propiedad de British Airways, la holando británica Shell, Land Rover, son las empresas que dominan la economía canadiense.

Agreguemos a ello, que Canadá forma parte de la Commonwelth (Comunidad británica de naciones) y que tiene como jefe de gobierno a la reina de Inglaterra, y comprenderemos mejor los temores de muchos estados europeos.

Justo cuando el gobierno inglés negocia con la UE los términos del “brexit”, es decir la salida del Reino Unido de esa unión, la misma UE va firmar un acuerdo de libre comercio con Canadá, que es gobernado por Isabel II. Esto es lo que se llama coherencia. La UE no firma un tratado de libre comercio con Canadá; en realidad lo firma con el Reino Unido que está fuera de la UE; y con los EEUU. Han entrado por la ventana.

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