miércoles, 3 de mayo de 2017

Los agrotóxicos matan a 1,7 millones de niños al año

Graciela Vizcay Gomez

Dos nuevos informes publicados en las últimas semanas agregan a la ya grande y convincente evidencia acumulada durante más de medio siglo de que los pesticidas agrícolas y otros productos químicos tóxicos nos están envenenando.

Ambos informes emiten acusaciones mordaces de los sistemas de regulación estadounidenses y globales que coluden con las compañías químicas para esconder la verdad del público, mientras que llenan sus arcas con ganancias mal recibidas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyo informe se centra en una serie de riesgos ambientales, el costo de un medio ambiente contaminado se suma a la muerte de 1,7 millones de niños cada año.

Un informe del Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación, presentado al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se centró más estrechamente en los productos químicos agrícolas. El informe de la ONU afirma inequívocamente que el argumento perpetuado por compañías como Monsanto, la que dice que necesitamos pesticidas para alimentar al mundo, es un mito. Y es catastrófica en eso.

El hecho de que ambos informes fueran titulares, en puntos de venta como el Washington Post y el Guardian, es por un lado una buena noticia. Por otro lado, es un comentario triste y desalentador sobre nuestra incapacidad de controlar la codicia corporativa.

En el diario Guardian manifiestan que “un nuevo informe, presentado el miércoles ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, es muy crítico con las corporaciones globales que fabrican plaguicidas, acusándolas de “negación sistemática de los daños”, “tácticas de marketing agresivas y poco éticas”. Ha “obstruido las reformas y ha paralizado las restricciones mundiales de plaguicidas”.

El informe dice que los pesticidas tienen “impactos catastróficos en el medio ambiente, la salud humana y la sociedad en su conjunto”, incluyendo unas 200.000 muertes anuales por intoxicación aguda. Sus autores dijeron: “Es hora de crear un proceso global para la transición hacia alimentos más seguros y saludables y la producción agrícola”.

El informe de la ONU fue redactado por Hilal Elver, relatora especial sobre el derecho a la alimentación y Baskut Tuncak, relator especial sobre los tóxicos. El informe indicó que la exposición crónica a los plaguicidas se ha relacionado con el cáncer, las enfermedades de Alzheimer y Parkinson, la alteración hormonal, los trastornos del desarrollo y la esterilidad. Dijo que las poblaciones más expuestas son los agricultores y los trabajadores agrícolas, las comunidades que viven cerca de las plantaciones, las comunidades indígenas y las mujeres embarazadas y los niños, que son especialmente vulnerables a la exposición a los pesticidas y requieren protecciones especiales.

La Asociación de Protección de Cultivos (Crop Protection Association), un grupo de presión que representa a la industria agroquímica , devolvió el informe con su afirmación falsa estándar de que los pesticidas “desempeñan un papel clave para asegurar que tengamos acceso a un suministro saludable de alimentos”. Pero Elver le dijo al Guardián: “Es un mito. El uso de más plaguicidas no tiene nada que ver con la eliminación del hambre”.

1 comentario:

  1. Eso es genocidio y debería ser penado máxima y acordemente a las las leyes de cada país donde se hayan consumidos esos venenos (los hay donde está establecida la pena de muerte y cuando no procedería empobrecerlos y encarcelarlos preferentemente con cadena perpetua).

    Pero como están implicadas altas responsabilidades, eso no va a suceder, lamentablemente.

    Y como el pueblo duerme (intelectualmente entendido) irreversiblemente disminuido por los oscurantistas y sin posible redención: a menos que el pueblo quisiera servir de puente hacia una humanidad futura formada en la praxis política según mis tesis en forma de "Propuestas Políticas para la Construcción del Futuro", pues nada de eso va a suceder por mucha tinta y saliva que gastemos en por de dar luz a esas múltiples obtusas cabezas.

    La cosa sería ponerles el yugo, asimismo según mis tesis: haciendo que se posicionasen como mejor convenga a un futuro de salud, belleza, seguridad de vida en bienestar y libertad generalizadas.

    Si queréis un guía supremo, formado en grande medida por gente como vosotros lo sois (en realidad gobernaríais vosotros a través del guía de turno formado en enorme medida por vosotros), pues a mandar y me pongo a guiaros hacia ese deseable futuro.

    Pero si a lo único a que aspiráis es a hacer de buenos críticos (más que necesarios, imprescindibles pero insuficiente labor para poder crear el futuro más deseable), pues nada y yo sigo en la inmanencia pero haciéndoos constar que *con sólo esa labor, no basta*.

    Yo no tengo más relaciones que las que virtualmente realizo a modo de comentarios a mis diversas lecturas. Y aun así no cejo de buscar compañeros para ese viaje: para ese proyecto tan necesario para la inmensa mayoría *aunque muchos no sepan verlo mezquinamente cegados como están por intereses propios de rastreros ganapanes con el miedo como enemigo*.

    El primer paso sería poner las mesas haciendo un llamado a formar partido para vaciar esas cuevas de Alí Babá que son los parlamentos del mundo, mediante una gran transferencia del poder político para que gobernemos mediante referendos y asambleas bajo guardia y custodia del pueblo como cuerpo y fuerza de seguridad: según mis tesis de que se los debe bajar a todos a la plaza pública en pie de igualdad y en ella aceptar o rechazar a los integrantes de las diversas instituciones en función de su noble proceder y de su saber hacer en éstas, en vez de conformarse con algo de pan y tanto nauseabundo circo con el que se nos entretiene o tratan de entretenernos.

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