viernes, 26 de mayo de 2017

La matanza de Manchester encubre la profunda crisis del imperialismo en Europa

No decimos nada nuevo, y menos tratándose de un atentado yihadista: la versión oficial de la matanza de Manchester es falsa. Nadie se va a sorprender por ello. Ahora se trata de saber por qué es falsa, en qué nos tratan de engañar de nuevo.

Una de las cosas que más ha sorprendido de las reacciones oficiales despues de atentado es que el gobierno británico se haya quejado de las fugas de información, cuyo origen ha situado en Estados Unidos. De ahí deducimos dos conclusiones. La primera es que esa invocada falta de coordinación entre los servicios de inteligencia de unos u otros países para justificar los “fallos de seguridad” no es cierta. La segunda es que, como también hemos repetido muchas veces, los servicios se secretos, que antes siempre habalaban bajito, ahora trabajan con altavoces.

No ha habido ningún “fallo de seguridad”. Al menos desde 1992 la familia del yihadista, al completo, eran miembros de Al-Qaeda y, por lo tanto, parte integrante del MI6, habiendo desempeñado numerosas operaciones terroristas en los países árabes, especialmente en Libia e Irak.

Por si eso no fuera suficiente, la BBC ha relatado que dos amigos de la facultad de Salman, cada uno por su lado, advirtieron a la policía hace cinco años que era “un apoyo del terrorismo” y de que le parecía correcto actuar como un suicida.

En su cuenta de Twitter el periodista de la NBC Richard Engel ha asegurado que un espía estadounidense ha declarado a los periodistas que también la familia de Abedi hizo la misma advertencia.

Las “fugas de información” procedentes de Estados Unidos, dice el Ministerio del Interior británico, ha propiciado que no se puedan desmentir contundentemente las teorías de la conspiración, es decir, que el gobierno no ha podido sacar adelante su montaje.

El ministro francés del mismo ramo, Gérard Collomb, también ha tenido que reconocer que sabían que el matarife tenía “vinculos” con el Califato Islámico y que había viajado recientemente a Siria, lo cual era conocido tanto por la inteligencia británica como la francesa. Lo que al ministro se le olvidó contar fue que dicho viaje lo hizo con su padre que, como dijimos ayer, es un agente doble.

Tampoco cuenta que el padre tiene una relación muy estrecha con el yihadista libio Abdelhakim Belhadj, del que ya hemos hablado aquí hace dos años y medio, un lacayo de la CIA que ordenó los atentados de Atocha en 2004.

Por lo tanto, en todas las versiones de los atentados yihadistas que se han cometido en Europa, incluidas las oficiales, es decir, las falsas, siempre hay un elemento común: los autores son siempre personas, fichadas, vigiladas y controladas por la policía, cuando no confidentes de la propia policía.

Seamos claros: es una manera de reconocer que los yihadistas son parte de la policía misma (o de la inteligencia, o los servicios secretos, o el espionaje). En el atentado de Manchester se ha visto todavía más claro.

Todas esas personas estaban siendo vigiladas, dicen, pero la vigilancia se abandonó un poco antes de los atentados. Es como decir que la policía nunca puede rebajar la vigilancia, porque los atentados se cometen justo en el momento en el que se descuidan.

Otro rasgo en común: la mayor parte de los autores de los atentados viajaron a zonas en las que los imperialistas han desatado sus guerras: Irak, Libia, Siria y Afganistán., es decir, se fueron y luego volvieron, cruzando las fronteras y aduanas como si tal cosa, porque en ningún caso ha aparecido que lo hicieran con documentación falsa, por lo que es obvio: los dejaron marchar y volver, o mejor dicho, los enviaron a la guerra y luego los rescataron de ella.

El Grupo Islámico Combatiente de Belhadj, al que pertenecía el padre de Salman, no sólo es un movimiento que opera en su país, Libia, sino que también tenía organización en Reino Unido y, más en concreto, en Manchester, donde estuvo dirigido por Abd Al-Baset Azzouz hasta que se marchó a Libia en 2014.

Al-Baset es un experto en la fabricación de explosivos y tiene a unos 200 o 300 yihadistas bajo su control. Pero las conexiones de este personaje merecerían un capítulo aparte...

Podríamos seguir con otro tipo de coincidencias, como la utilización electoral de los atentados yihadistas, que siempre se cometen en fechas cercanas a las elecciones, empezando por los de Atocha en 2004 que le dieron la vuelta por completo a los sondeos previos.

Todos los atentados yihadistas han conducido a la imposición de un estado de guerra, de hecho o de derecho, contra la población, sacando al ejército a patrullar las calles. Desde 2015 en Reino Unido está vigente la Operación Temperer, aprobada en secreto cuando May era ministra de Interior. Desde 2015 el estado de emergencia, que antes era una medida temporal, se ha convertido en permanente en Francia.

¿Por qué saca May el ejército a la calle? En otras palabras, ¿por qué se ha producido la matanza de Manchester. Por medidas inminentes del gobierno tales como obligar a los jubilados a vender su casa para pagar las pensiones. ¿O creen que eso no tiene nada que ver con lo otro?

El espectáculo que vemos en Europa, donde las urnas aparecen custodiadas por tropas del ejército, describe todo un momento agónico del capitalismo. La presencia militar en las ciudades europeas, no es casual. Los atentados yihadistas tienen estrechos vínculos con guerras desatadas por esos mismos países desde la caída de la URSS en 1990, ninguna de las cuales han sido nunca conflictos puramente “internos”, como los hechos ponen de manifiesto, ni en Afganistán, ni en Chechenia, ni en Irak, ni en Libia, ni en Siria, ni en... Venezuela, por seguir poniendo ejemplos.

El 8 de junio hay elecciones (anticipadas) en Reino Unido, así que no se preocupen; la “democracia” no peligra. Ni siquiera quedan restos de ella...

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