lunes, 20 de marzo de 2017

‘Esta sociedad civil es un tesoro’

B.

Así se dice en un editorial del diario Gara (18-3-17) en referencia, claro está, a la vasca, la sociedad civil” vasca, cuyo protagonismo -viene a decirse- en el desarme de la organización armada ETA ha sido poco menos que decisivo. Y ello frente al "inmovilismo" de los Estados español y francés que, lejos de ayudar a ese desarme, lo han obstaculizado. Tenemos, pues, unos gobiernos que han perseguido a la organización armada vasca con todos los métodos y medios -cárcel, torturas, extradiciones, deportaciones, desapariciones, guerra sucia, etc.- a su alcance bajo la filosofía de "todo vale contra el 'terrorismo'", y resulta que ahora que se las ponen (las carambolas) como a Fernando VII, los gobiernos "impiden" ese desarme que le ponen a güevo y sin mover un músculo. Ante esa pasividad, tiene que ser la "sociedad civil" vasca quien mueva el culo y dé pasos para propiciar el desarme de ETA, de la "banda armada" en otras latitudes. No hace tanto se hablaba de la “sociedad civil” -no los Foros de Ermua, Gestos por la Paz y demás inventos gubernamentales donde medraban arribistas y oportunistas de baja estofa y peor pelaje- como promotora de unas conversaciones, no ya "negociaciones", entre ETA y el Gobierno, incluso el Presidente Zapatero habló de eso en la Navidad de 2006 en la víspera del atentado de la T-4 en Barajas, cuando hete aquí que ahora la vemos -¿será la misma “sociedad civil” o será otra?- desgañitándose, incluso exponiéndose a ser detenidos como pasó en Francia, para acelerar el proceso de desarme de la banda, o sea, de presionar a los gobiernos a presionar a ETA o áteme esa mosca por el rabo en el mundo al revés regido con mano de santo y arte de birlibirloque. En otras palabras: ver para creer.

Hay, al menos, dos reacciones ante el anuncio de ETA de desarmarse: los que la creen pero, para guardar las formas, como la Izquierda Abertzale Oficial, piden algún gesto a los gobiernos, sobre todo al español puesto que el francés no hará nada que no le diga e instruya el español, en relación al acercamiento de los presos políticos a sus lugares -a las cárceles, nada de amnistía- de origen para poder vender algo a su parroquia y salvar la cara y la pose, y los que simulan no creer a la banda pero saben de sobra que ETA no miente y su voluntad de desarmarse "unilateral e incondicionalmente" es clara, nítida y diáfana, pero hacen como que no se lo creen para cumplir con el papel que les toca y poder forzar a la banda a que dé más pasos: casos sin resolver y hasta que se entreguen en persona he llegado a oír. Ambas "facciones", vamos a denominarlas así, están de acuerdo en lo fundamental: que se desarme y que se disuelva y ello, repetimos porque es importante, "unilateral e incondicionalmente", esto es, nada de oír hablar de los presos, cuestión que queda al albur del Gobierno y sus caprichos aplicando, eso sí, "la ley". Ni por supuesto hablar de las causas del "conflicto": sólo de las "consecuencias" del "terrorismo" de una parte, la de ETA, la otra no existe. Es aquí donde Otegi, por ejemplo, incide siempre, en las "consecuencias del conflicto". Los presos son una consecuencia de ese "conflicto", ¿o no?, y la más clara, aparte las víctimas, pero no parece que cuenten mucho y allá se las compongan buscando salidas personales, "vías Nanclares" o se decidan a arrepentirse y delatar a sus compañeros. Lo importante es que ETA, que ya llevaba cinco años sin actividad armada ofensiva, se desarme y se disuelva como si fuera un azucarillo en ácido sulfúrico, como decían los "grises" (Policía Armada, hoy Nacional) antes a grupos de personas: "circulen, disuélvanse".

También se va observando cómo ya hasta "la caverna" va dándose cuenta del papel de un renegado como Otegi en la disolución de ETA, y de llamarle "filoterrorista" -todavía lo hacen los más energúmenos tipo Carlos Herrera o Jiménez Losantos- pasan a "reconocerle" sus "méritos". Sintomático. Y es que el rey va desnudo, sigue yendo en bolas, lo pinten como lo pinten.

Menos mal que los vascos tienen un tesoro: la “sociedad civil”.

Bona tarda.

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