sábado, 11 de marzo de 2017

13 aniversario del 11-M: los atentados de Atocha fueron obra de la OTAN

Esta mañana el portavoz de la Asociación 11-M ha manifestado que los atentados de Madrid de 2004 fueron un “gran fracaso policial”. Lo manifestó Eulogio Paz, sucesor de Pilar Manjón al frente de la asociación, en el acto que ha tenido lugar en la estación de Atocha para recordar a las víctimas de la masacre del 11-M, de la cual se cumplen trece años.

La matanza de Atocha, en la que fueron asesinados casi 200 trabajadores, no fue obra ni de yihadistas ni de ETA, sino de los servicios secretos de la OTAN. Sólo pudieron ser obra de una organización de tipo militar capaz de movilizar grandes recursos.

El contexto en el que se produjeron es clave. Estaban a punto de celebrarse unas elecciones inminentes en las que se debatía si el PP ganaría con mayoría absoluta o no, pero sorprendentemente ganó el PSOE después de un montaje rocambolesco.

Exactamente lo mismo estaba ocurriendo en Estados Unidos, donde también había elecciones y en donde los sondeos daban como vencedor a Kerry frente a Bush por 10 puntos; pero ganó Bush.

En aquel momento España participaba en la campaña de la OTAN contra Irak como consecuencia de unas armas de destrucción masiva que jamás aparecieron.

En plena jornada de reflexión, el día antes de las elecciones se produjeron manifestaciones y graves altercados en sedes del Partido Popular, especialmente en la Sede de la Calle Génova en Madrid, en una oscura campaña de desestabilización de las que luego se vieron varias por el mundo, supuestamente convocadas “espontáneamente” por mensajes de móviles.

Las 10 bombas fueron activadas por control remoto a través de sistemas de radiocomunicación, en vez de ser programadas de antemano mediante la función despertador de los teléfonos móviles, como afirma la versión oficial.

Los tres trenes estallaron mientras se encontraban parados en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia; el cuarto tren estalló fuera de Atocha, mientras esperaba la salida del primer tren. Los terroristas querían que las bombas estallaran dentro de las estaciones. Pero es extremadamente difícil obtener ese resultado mediante la simple programación previa de la hora de la explosión.

En la explicación que proporcionó al juez de instrucción, el jefe de los expertos en desactivación de bombas de Madrid menciona incluso el explosivo de uso militar C4. La policía había interceptado ese tipo de explosivo en manos de los agentes estadounidenses que trataban de introducirlo discretamente en la cumbre del G8 de junio de 2007.

Según el antiguo miembro de la inteligencia militar estadounidense Eric H. May, “la manera más simple de hacer un atentado bajo bandera falsa consiste en organizar un ejercicio militar que simule exactamente el atentado que se quiere cometer”. Al igual que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y los del 7 de julio de 2005 en Londres, los atentados de Atocha coincidieron con un simulacro de ataque terrorista. Desde el día 4 de marzo hasta el día 10 del mismo mes de 2004, la OTAN estuvo realizando su ejercicio anual de gestión de crisis, llamado CMX 2004. Al día siguiente estallaron las bombas de verdad.

El escenario trazado aquel año por la OTAN era precisamente un gran ataque terrorista de Al-Qaeda en países occidentales. En España, participaron en el ejercicio la presidencia del gobierno, el ministerio de Defensa y el CNI, pero no se sabe si el ejercicio incluyó la realización de maniobras en la capital española ya que los datos sobre dichas maniobras son confidenciales.

En una de las pocas menciones de aquel simulacro aparecidas en la prensa, el diario español El Mundo escribía lo siguiente: “La similitud del ejemplo diseñado por la OTAN con lo sucedido en Madrid es escalofriante y ha impresionado a los diplomáticos, militares y servicios de inteligencia que participaron en el simulacro apenas horas antes”.

Dos días antes de los atentados, el 9 de marzo de 2004, aterrizó en el aeropuerto de Palma uno de los aviones clandestinos de la CIA, que despegó precipitadamente al día siguiente, el 12 de marzo. Era un Boeing 737, el más grande de todos los aviones utilizado en los vuelos secretos, el principal avión citado en el informe del Consejo de Europa de 2006.

A fecha de hoy lo único cierto sobre los atentados de Atocha es que estuvieron llenos de mentiras, de ocultación de pruebas y de presentación de otras falsas, algo que sólo está al alcance de una gigantesca organización criminal, tan grande como la OTAN.

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