martes, 28 de febrero de 2017

La OTAN utiliza a Armenia para extender el cerco contra Rusia al flanco sur de la frontera

Hovannissian y Sefilian
Ayer el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se entrevistó con el Presidente armenio Serge Sarkissian en la propia sede de la alianza imperialista para extender el cerco contra Rusia a la región del Cáucaso.

En marzo del año pasado Stoltenberg mantuvo otra entrevista con el ministro armenio de Asuntos Exteriores, Edward Nalbandian, y con el de Defensa, Seyran Ohanian, lo que demuestra el interés del imperialismo por el flanco sur de la frontera rusa, que también supondría acercar a los imperialistas a Irán y Siria, es decir, al polvorín de Oriente Medio.

No obstante, Armenia aún tiene la pelota en el tejado y no sabe de qué lado va a caer, lo que explica el conato de “Plaza Maidan” que se produjo en junio de 2015 y el intento de asalto a la comisaría de policía del barrio de Erebuni, en Erevan, la capital armenia, inmediatamente después de la entrevista de los ministros armenios con Stoltemberg el año pasado.

Las acciones formaban parte de un plan de golpe de Estado y tenían relación con la guerra larvada entre Armenia y Azerbaián por el Alto-Karabaj, una de cuyas últimas batallas, que duró cuatro días, se produjo en abril del año pasado. Pero sin necesidad de remontarse tan lejos, este fin de semana también se produjeron tiroteos en la línea de demarcación de las tropas de ambos bandos, algo que ya no es noticia.

Después del genocidio de hace un siglo, Armenia sobrevive gracias a la URSS y, lógicamente, aún mantiene fuertes lazos con Rusia, que la OTAN pretende erradicar totalmente, por las buenas o por las malas, mediante la diplomacia o mediante alguna desestabilización de colores.

Los manifestantes que salieron a la calle en junio de 2015 protestaban por el elevado precio de la electricidad, aunque había otro motivo no explícito: la empresa que suministra electricidad a Erevan es propiedad de Igor Sechin, uno de los más estrechos colaboradores de Putin del que ya hemos hablado algo en otra entrada.

Al mismo tiempo, una de las organizaciones que promovía las protestas era el Frente Revolucionario Armenio, que defiende la anexión por la fuerza del Alto-Karabaj, es decir, que al tiempo que criticaban la presencia rusa en Armenia pretendían incrementar la de Armenia en aquella región en disputa.

También exigían, lo mismo que los asaltantes de la comisaría de policía, la liberación de Jirair Sefilian, que permanece preso en la cárcel. Como tantos otros políticos de los antiguos países que formaron parte de la URSS, Sefilian nació en la diáspora, en Líbano, donde en los años ochenta luchó en defensa de las fuerzas armenias y cristianas, es decir, del lado falangista.

En 1990 retornó a Armenia, poniendo su experiencia militar al servicio del nuevo ejército en la guerra del Alto-Karabaj, llegando a obtener el grado de coronel. Abandonó el ejército por la política, ensayando en varias organizaciones, hasta que se asoció con Raffi Hovannissian, otro armenio de la diáspora retornado de Estados Unidos.

Sefilian ha sido detenido en varias ocasiones y, en cuanto a Hovannissian basta decir que es el agente de Soros en la región y ha formado parte de su sección georgiana al menos desde 2011, de la cual hay que recordar que tiene una estrecha relación con dos acontecimientos capitales: la desestabilización del gobierno georgiano en 2003 y la exportación de políticos georgianos a Ucrania a partir de 2004.

Los hilos de los manejos de la OTAN en el Cáucaso llevan muy lejos. Por ahora sólo añadiremos que los cables de Wikileaks ponen de manifiesto los estrechos vínculos de Hovannissian con Marie Yovanovitch, la embajadora de Estados Unidos en Armenia, en Kirguistán y en... Ucrania.

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