martes, 7 de febrero de 2017

La Desbandá: una de las mayores matanzas de la guerra civil tuvo lugar en Málaga

Fue un 7 de febrero, pero de 1937, cuando su madrastra, pues perdió a su madre con apenas tres años, mandó a Salvador Guzmán Urbano (Coín, provincia de Málaga, 1928) con un canasto de comida para el ayuntamiento de su pueblo. Su padre era el primer teniente de alcalde del gobierno en coalición del PCE y el PSOE.

Cuando llegó al salón de plenos, le impresionó mucho ver allí, en un rincón, cincuenta bombas y un soldado dormido encima de ellas.

Su padre le dijo: “Vuela para la casa y coge lo más imprescindible, que nos vamos de Coín”. A las 21.30, cuando llegó a su casa, se encontró a muchas mujeres llorando. Por la radio, con sus increíbles dotes para comunicar e infundir terror al enemigo, el general Queipo de Llano era claro: decía que el domingo estaría tomando café en la calle Larios de Málaga.

Salieron su padre, su madrastra, sus tres hermanos y él para coger el coche, un modelo parecido al Renault 4L, pero no pudieron irse hasta que no llegó la familia del alcalde a las 3 de la mañana. Cuando ya estuvieron todos, emprendieron la marcha. Diez personas apretadas en aquel vehículo, contando al jovencísimo chófer, de apenas veinte años.

Aquella noche también emprendió su huida Anita Leiva Márquez (Arroyo de la Miel, provincia de Málaga, 1923). Se echaron a la carretera sus cuatro hermanos, su madre, su padre y ella con poco más de lo que cabía en las alforjas de su burro. Escapaban porque su padre simpatizaba con el comunismo y la llegada de los sublevados era inminente. “¡Que vienen los fascistas! ¡Qué vienen los fascistas!”, se oía a gritos en las calles.

“En realidad mi padre no era nada, porque él no sabía ni leer ni escribir. No sabía hacer la O con un canuto. Pero llevaba esas ideas en la sangre, y los fascistas mataban a todos los rojos que pillaban. Ese miedo les empujó a escapar por los pinos de Torremolinos en busca de la carretera de Almería. La ciudad más oriental de Andalucía todavía estaba controlada por las fuerzas leales a la República y daba acceso al corredor del Mediterráneo que desembocaba en la frontera francesa.

Salvador y Anita son de los pocos supervivientes que quedan de la carretera de la muerte, también conocida como la desbandá, aunque a Salvador le repugne ese nombre: “Desbandá me recuerda a los pájaros, pero nosotros no éramos pájaros. Éramos criaturitas que escapábamos para que no nos matasen”. Aquel fue uno de los sucesos más trágicos de toda la Guerra Civil española. Por la carretera que unía Málaga con Almería anduvieron, corrieron, se refugiaron y sufrieron más de 300.000 personas, según las últimas investigaciones. La mayoría malagueños, pero también otros andaluces que pensaron que Málaga sería un lugar seguro y se equivocaron. Salvo algunos milicianos, todos civiles. Era el mayor éxodo de seres humanos de la historia de Europa hasta que llegó la guerra de los Balcanes para batir el triste récord.

Sin embargo, sigue siendo un tema poco reconocido fuera de Andalucía. Mientras Guernica, donde apenas murieron 200 personas, se erigió como símbolo de la barbarie de la guerra, la masacre de la carretera no empezó a tratarse en ámbitos académicos hasta la década de los 80. Antes, de esto sólo se hablaba, si se hablaba, de puertas para adentro en las familias que lo vivieron.

La historiadora Maribel Brenes da una de las claves para entender esto. Ella es la autora junto al arqueólogo Andrés Fernández de “1937. Éxodo Málaga-Almería: Nuevas fuentes de investigación”, la más reciente indagación que después de seis años buceando en los archivos militares y civiles asienta en casi un tercio de millón la cifra de desplazados después de analizar las conversaciones de los militares durante los bombardeos, duplicando las de investigaciones anteriores. Apunta a la vergüenza como principal motivo de este desconocimiento: “Sintieron vergüenza los de un bando por la masacre que cometieron y los del otro por no haber protegido a la población”.

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170206/191731531_0.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada