miércoles, 22 de febrero de 2017

La conferencia de seguridad de Munich o cómo el Titanic se hunde y los músicos siguen tocando

Darío Herchhoren

Hace pocos días, se reunió en Munich, ciudad alemana de triste memoria, la Conferencia de Seguridad, a la que asistieron más de 500 capitostes (como diría Pablo Iglesias; toda la caspa), y entre los asistentes el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia Serguei Lavrov (éste no casposo).

En dicha conferencia, Lavrov habló de un mundo postoccidental, que significó una continuación del discurso de Vladimir Vladimirovich Putin de la anterior conferencia de seguridad. Tanto en una como en la otra, las tesis de Rusia consistían en tratar de abrir los ojos de los gobiernos europeos en el sentido de que Rusia también es Europa, y que los signos exteriores a ojos vista están señalando que el cuarto de hora de los USA ya pasó, y que se impone aceptar un mundo multipolar ya evidente, que los gobiernos subyugados por los USA se niegan a admitir.

Hay un terremoto bajo sus pies, pero ellos no oyen el ruido ensordecedor que produce. Hay una auténtica guerra interna dentro del imperio, entre los servicios de seguridad (CIA, DIA, DEA, etc.) y las autoridades del nuevo gobierno USA. Los electores de EEUU han dicho que ya basta de la antigua política imperial que se hace insostenible, y el establecimiento se niega a aceptar que las cosas irremediablemente han cambiado.

Rusia ha resucitado de la era cleptocrática de Boris Yeltsin y Mijail Gorbachov, y la guerra de Siria lo ha demostrado; su asociación con China la ha fortalecido aún más; el inicio de las operaciones del Banco Euroasiático de Inversiones con sede en Uzbekistán sin la participación de los USA; la salida de Filipinas del círculo infernal de la SEATO (la OTAN de Asia) y, sobre todo, la guerra feroz de los gobiernos europeos y de la prensa oral, escrita y televisada por presentar a Trump como un loco, islamófobo, misógino, acosador sexual. (Recuerden el escándalo Clinton con la becaria Mónica Levinsky. Ése no era un acosador).

La guerra desatada por el aparato de poder del establishment es de proporciones bíblicas y se desarrolla en forma cruel y despiadada, y se manifiesta como en hechos tales como la negativa de la CIA a permitir que personas allegadas al general Flynn tengan acceso a información clasificada, y la posterior acusación contra el mismo de ser un espía "ruso", muestran a las claras la dimensión  de la batalla que se está librando.

La participación en la Conferencia del Secretario de Defensa de los USA, y su discurso han sido claros: la OTAN será para quien la pague; defenderá los intereses de los USA en Ucrania; pero solo los de USA, no permitirá que los Hermanos Musulmanes se apropien del Medio Oriente. Todo esto nos está mostrando que la orquesta está tocando sus últimos acordes. El barco se hunde, y parece que los músicos se hunden con él; y que además los músicos pertenecen a la orquesta estable de la ONCE.

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