viernes, 10 de febrero de 2017

El dinero virtual es para los ricos, el de siempre para los pobres

El simbolo del bitcoin ya sustituye al dólar
El dinero, e incluso cualquier forma de pago, no es un mecanismo técnico neutral sino que tiene su sello de clase. Se basa en la propiedad privada y en las relaciones de producción capitalistas. Hasta un medio tan convencional como “Estrella Digital” tituló así un artículo hace poco: “El dinero para los pobres; el bitcoin, para los ricos” (*).

Pero el dinero, mucho más que cualquier otra cualquier mercancía, padece todas las ilusiones fetichistas que cabe imaginar. Por eso a cualquier cosa le llaman hoy “dinero” y cualquier refrán se puede largar al respecto.

La novedad actual es que el imperialismo y el capital financiero tratan de acabar -por las buenas o por las malas- con el dinero fiduciario o en efectivo, para imponer el dinero virtual o de plástico, lo cual no se explica sólo por su condición de clase social, sino por la crisis económica o, mejor dicho, por los continuos fracasos de la política económica implementada por la burguesía de todo el mundo para tratar de salir de ella.

En particular, uno de los grandes fracasos ha sido el recurso sistemático a la política monetaria, al lanzamiento de grandes masas de dinero fiduciario a la circulación, que han ido a parar a los bolsillos de los mismos de siempre, que es donde sigue.

Ahora el capital financiero quiere hacer otro intento para salir de la bancarrota, cuya novedad es que entran en el mercado los monopolios tecnológicos y los de telecomunicaciones para hacer la competencia a las empresas tradicionales del sector: bancos, seguros y bolsa.

La otra novedad es que el dinero digital, a diferencia del fiduciario, vuelve a ser privado y no está sometido a los controles ni a las garantías de un banco central.

Finalmente, dicho dinero es un pozo negro, por lo que quienes, como los de Podemos, se han alineado con el capital financiero para retirar de la circulación el dinero en efectivo, vuelven a engañarnos una vez más. Las distintas monedas virtuales sirven para pagar toda clase de negocios ilegales, como tráfico de armas o de drogas, así como para lavar el dinero negro y evadir impuestos.

Es más, en países como Grecia, los intentos de imponer el dinero digital a la fuerza sirven -entre otros fines- para incrementar la recaudación fiscal a costa de los trabajadores.

A la desesperada el capitalismo está tratando de incrementar el comercio por internet y, como consecuencia de ello, los pagos a través de divisas virtuales. Aunque la cotización de dichas divisas oscila bastante, se multiplica en el largo plazo, hasta el punto de que una de ellas, el bitcoin, ya ha superado a la cotización de la onza de oro, habiéndose convertido en otro objeto más de especulación. El año pasado el bitcoin fue la moneda que más se revalorizó en todo el mundo, con un crecimiento del 125 por ciento.

Aunque todas las monedas digitales son opacas, en mayor o menor grado, las que más incrementan su cotización son las más opacas porque en ellas la oscuridad es un valor añadido. Son paraísos fiscales en sí mismos, un valor refugio. Sobre todo en los países más débiles, hay manera que implementar una política de control de cambios o de evitar la fuga de capitales a causa de los movimientos especulativos de las monedas virtuales.

El gobierno bolivariano de Venzuela que, entre otras agresiones, ha padecido ataques a la cotización de su moneda fiduciaria, se ha visto obligado a reprimir la circulación del bitcoin, a cerrar sitios de internet e incluso a detener a los usuarios de dicho medio de pago, que fueron acusados de contrabando.

En Venezuela en diciembre del año pasado, el número de usuarios de bitcoin alcanzó los 85.000, lo que supone un incremento de casi el 2.000 por cien más en dos años.

(*) http://www.estrelladigital.es/articulo/espanha/dinero-pobres-bitcoin-ricos/20170102172125309222.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada