viernes, 3 de febrero de 2017

Alemania aspira a ampliar su zona de influencia sobre Asia a expensas de Estados Unidos

Sigmar Gabriel
En Alemania han entendido inmediatamente que la nueva línea política de Trump no es ningún peligro, en absoluto. Por el contrario, la retirada de Estados Unidos del tratado de libre comercio con Asia les brinda una gran oportunidad que no pueden desaprovechar. Para ello han emprendido una reestructuración de alto calado dentro del partido socialdemócrata, ahora en la oposición.

La cúpula ha cambiado en una carambola de cargos que han caído en cascada. El antiguo Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha asumido la dirección del partido. El anterior Presidente, Sigmar Gabriel, pasa de asumir la cartera de Economía en el gobierno de Merkel, a apoderarse de la Asuntos Exteriores, de la que sale otro socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, al que nombran Presidente de la República.

El 24 de enero el diario económico Handelsblatt publicó una entrevista con Gabriel, cuyo propósito imperialista no puede estar más claro: “Si Trump emprende una guerra comercial con Asia y América del sur, nos abre nuevas oportunidades [...] Ahora Europa debería elaborar rápidamente una nueva estrategia para Asia. Hay que utilizar ahora los espacios que deja libres América”.

Por si alguien no le entiende, Gabriel lo repite: “Si el proteccionismo americano conduce a nuevas oportunidades para Europa a lo largo en Asia, debemos sacar provecho de ello”. ¿Cómo? Gabriel quiere crear un núcleo de fieles en Europa bajo la batuta de Alemania, reforzar la unidad europea, elaborar una política exterior común y, sobre todo, forjar “nuestra propia estrategia para Asia, India y China”.

El Brexit no es un impedimento para ello, sino todo lo contrario. Es otra oportunidad para desarrollar la Unión Europea en torno a su “núcleo duro”.

La comisaria sueca de la Unión Europea para la política comercial, Cecilia Malmström, ha defendido el plan de Gabriel y ha sostenido que la Unión Europea tiene una larga lista de países con los que quiere concluuir tratados comerciales. Entre ellos ha citado a Japón, México y los miembros de Mercosur.

Poco después, el corresponsal en Bruselas del sitio del Spiegel en internet reforzaba los argumentos de Gabriel en un comentario en la misma línea: “Trump es una oportunidad para Europa”, titula. Alemania quiere explotar en su propio interés la ola de indignación que ha desatado el Presidente electo por todo el mundo y presentarse como un país defensor de los “valores occidentales”.

Merkel está en esa misma línea, aunque la Unión Cristiano-Demócrata es un partido dividido como consecuencia de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos creó en su seno poderosas redes clientelares, de las que forma parte la Unión Social-Cristiana de Baviera que, como los grupos fascistas, ha adoptado posturas seudonacionalistas, contrarias a la admisión de refugiados e inmigrantes.

Pero, una vez más, el incendio se oculta detrás del humo patriotero. El sábado el Spigel volvía a poner los problemas fundamentales encima de la mesa: ¿cuáles son los objetivos fundamentales del imperialismo alemán? De nuevo la respuesta no puede ser más clara: Alemania necesita romper “de manera clara e inequívoca” con Estados Unidos, e incluso cambiar su estatuto “de amigo a enemigo”, para lo cual tiene adoptar medidas de respuesta y buscar nuevos aliados, “por ejemplo en Asia”.

El gobierno alemán prepara acuerdos comerciales en Asia que pongan a su economía en la onda de auge económico de la cuenca del Pacífico, asegura el Spiegel, donde China debe ocupar un lugar especial. Muy lejos de las viejas ambigüedades diplomáticas, la revista habla de la necesidad de formar un eje Pekín-Berlín, “que podría sustituir, al menos parcialmente, al antiguo orden transatlántico”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada