martes, 24 de enero de 2017

Los planes secretos de Rusia en Libia

Haftar con los rusos
Ayer el sitio Middle East Eye publicó un interesante reportaje (*) sobre los planes secretos de Rusia en Libia que conviene tener presentes, a pesar de que las evidencias sobre los mismos sean más bien endebles, ya que se basan en las declaraciones de medios militares argelinos.

Middle East Eye trata de desentrañar los motivos del acercamiento mutuo entre el general Haftar y Rusia, que ya hemos comentado en otras entradas anteriores. A dicha se dupla habría que añadir también a Argelia, que habría roto su neutralidad en la Guerra de Libia para tomar partido a favor de Haftar.

El artículo analiza los tradicionales vínculos que unieron a la URSS y Rusia con Libia en los tiempos de Gadafi. A pesar de que el dirigente libio se negara siempre a ceder bases navales en sus costas, adquirió grandes cantidades de armamento soviético y ruso, por valor de miles de millones de dólares.

Haftar también necesita armamento, pero se ha encontrado con el actual embargo de armas a las partes contendiente en Libia, que Rusia se ha comprometido a levantar. El general libio podría recurrir al armamento de dos de sus aliados, Egipto o los Emiratos Árabes Unidos, pero se trata de armamento estadounidense, por el que no tiene ningún interés en pagar un céntimo.

Haftar sólo quiere armas rusas, el embargo no se lo permite y Rusia no quiere eludirlo. La prohibición se burlaría de la siguiente manera: Rusia entrega las armas a Argelia y de ahí acabarían en poder de Haftar por las tradicionales rutas del contrabando. Para ello es necesaria la complicidad del gobierno argelino, que también entraría en el doble juego.

La revista encuentra los motivos de ello en las bases militares que desde hace años Rusia trata de tener en el norte de África. Nunca lo logró con Gadafi, ni tampoco con Argelia, a pesar de las inmejorables relaciones con ambos países. En 2010 pidieron un acceso a la base de Mers El-Kebir, cerca de Orán, pero el gobierno argelino se opuso.

Argelia es el país anfitrión de las negociaciones para poner fin a la atroz guerra civil en Libia y no quiere comprometerse más de lo necesario. Pero los ecos de la guerra y, sobre todo, del yihadismo, le vienen sacudiendo desde 2011 y no puede admitir más tiempo la situación de incertidumbre. Si Haftar no es la solución, al menos es el remedio.

En Argelia dan por hecho que en el portaviones Almirante Kuznetsov, el general libio firmó con los rusos la apertura de una base naval en la costa y la disponibilidad de pistas de aterrizaje en algún aeropuerto del interior.

El acuerdo de los rusos con Haftar tiene un añadido: tras el final de la Guerra de Siria, la marejada yihadista se está tratando de replegar a Libia. En previsión de infiltraciones, el 5 de enero Chad ordenó el cierre de la frontera. Según Middle East Eye, 150 milicianos del Califato Islámico, muchos de ellos con pasaportes rusos, ya se han desplazado al sudeste de Fezzan por las rutas que van de norte a Germa, Zawilah y Murzuq. Su intención es aprovechar el desastre libio para crear nuevas bases de apoyo en las profundidades del desierto y conectar con los movimientos yihadistas africanos, como Boko Haram o Al-Qaeda del Magreb Islámico.

Haftar considera que los rusos son los únicos que pueden desempeñar en Libia el mismo papel que han desempeñado en Siria.

No obstante, en contradicción con esta información de Middle East Eye, la presidenta de la Cámara Alta de Rusia, Valentina Matvienko, acaba de manifestar a la agencia Itar-Tass que Rusia no tiene ningún proyecto para construir bases militares en el extranjero.

(*) http://www.middleeasteye.net/fr/reportages/exclusif-le-plan-secret-de-la-russie-en-libye-2065673753

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