domingo, 22 de enero de 2017

Los ejércitos de Siria, Rusia y Turquía coordinan sus operaciones militares en Al-Bab

Según el periodista árabe Hosein Mortad, Damasco, Moscú y Siria han llegado en Astana, la capital kazaja, al acuerdo de coordinar una operación militar conjunta en la ciudad de Al-Bab, al norte de Siria, de la que formarán parte el el ejército sirio, el ejército del aire turco y las fuerzas aeroespaciales rusas (*).

La operación tiene como objetivo el ataque a las fuerzas del Frente Al-Nosra, hoy conocido como Fatah Al-Sham, y pone de manifiesto que las tentativas del ejército turco de hacerlo en solitario han acabado en un rotundo fracaso y, de rebote, las enorme debilidad política por la que a traviesa el gobierno de Erdogan.

A pesar de la pertenencia de Turquía a la OTAN, Ankara no ha logrado que la aviación de la “coalición internacional” respalde sus operaciones militares en el norte de Siria, lo que pone de manifiesto el alejamiento de sus socios tradicionales.

La decisión se ha tomado en el marco de los preliminares de las conversaciones que se iniciarán mañana en Astana entre el gobierno de Damasco y algunas fuerzas de la oposición para ampliar el acuerdo de algo el fuego alcanzado en diciembre.

De las conversaciones de Astana se descolgaron el miércoles los yihadistas de Ahrar Al-Sham, que en comunicado adujo que el gobierno de Damasco no está respetando los términos del alto el fuego, en referencia a los combates de Wadi Barada, el manantial que abastece de agua a Damasco.

Lavrov ha dicho que en las negociaciones de Astana habrá 14 grupos de la oposición siria, pero no dijo cuáles, seguramente porque no hay confirmación de la asistencia de todos ellos y porque es posible que alguno anuncie su baja antes de empezar.

En cualquier caso, el boicot de Ahrar Al-Sham y la exclusión del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra significa que el 85 por ciento de los militantes armados que luchan contra el ejército sirio no estará representado en unas conversaciones que, por consiguiente, no van a poder cambiar la correlación de fuerzas en los distintos frente de combate.

Los objetivos de las mismas consisten en el reforzamiento político del actual gobierno y, en particular, el logro del respaldo de algunas de las potencias mundiales y regionales que hasta ahora han sostenido a los yihadistas.

Rusia ha invitado formalmente a dichas conversaciones a Estados Unidos, otra operación diplomática del Kremlin que no tiene una explicación sencilla. De momento Irán se ha opuesto a dicha invitación, lo que demuestra las estrechas relaciones que mantiene Turquía con Rusia y deja a ambos países como muñidores de Astana.

La invitación, al mismo tiempo que es una concesión a los turcos, es un voto de confianza del Kremlin al nuevo gobierno de Trump. Es muy probable que la precipitada visita de la congresista Tulsi Gabbard esta semana a Damasco tenga relación con el mensaje que Trump quiere llevar a Oriente Medio tras su toma de posesión...

... si es que tal mensaje existe y, en caso afirmativo, si es diferente al que hemos conocido hasta la fecha, lo que no está claro. Ayer el Departamento de Estado comunicó que no enviará una delegación a Astana; se limitará a estar presente en ella a través de su embajador en Kazajistán.

(*) https://southfront.org/syra-russia-turkey-agree-on-joint-military-operation-to-recapture-al-bab-city-reports/

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