martes, 31 de enero de 2017

La Comisión Europea quiere convertir a las redes sociales en el nuevo Torquemada

Desde hace siglos España es la envidia del mundo, martillo de herejes, cuna de la Inquisición y del Gran Torquemada que censuraba hasta los más recónditos pensamientos. En el resto del mundo la mayor parte de la gente cree en el librepensamiento, en que cada cual puede decir lo que le viene en gana. Nunca conocieron los avances que aquí logramos, desde los tiempos en que los libros se quemaban, hasta ahora, cuando los fiscales de la Audiencia Nacional piden penas de prisión por contar chistes o cantar un rap.

Por fin la Comisión Europea se ha propuesto que España sea un ejemplo para el Viejo Continente y acabar de una vez con esas noticias procedentes de fuentes no oficiales que proliferan por las redes sociales y son falsas, bulos, chismorreos y otros graves errores contra las Sagradas Escrituras.

En la Comisión Europea hay un encargado de eso que en Bruselas llaman “mercado único digital” porque allá todo, incluso las informaciones, verdaderas o falsas, es un negocio. El tipo se llama Andrus Ansip y se ha dirigido a Facebook y otras redes sociales para que emprendan una cruzada contra las informaciones erróneas, dudosas, equívocas o infundadas.

Para su “fatwa” el tal Ansip ha utilizado un medio sobre cuya fiabilidad no puede caber absolutamente ningun duda: el Financial Times. El Gran Inquisidor apela a la “autoregulación”, es decir, quiere que la censura la impongan las propias multinacionales, pero en caso contrario se muestra dispuesto a ejercer de pirómano por sí mismo.

A un monopolio como Facebook no hace falta que un enchufado de Bruselas le diga lo que tiene que hacer; ya está en plena tarea inquisidora, filtrando contenidos y animando a los usuarios a que hagan de chivatos e indiquen qué informaciones consideran como falsas pulsando sobre un indicador de la pantalla. También ha cerrado el acceso de la publicidad a los perfiles que difunden falsedades.

Pero al Torquemada de Bruselas eso le parece poco y uno de sus portavoces ha dicho que van a publicar “directrices” sobre la manera en que las multinacionales informáticas tienen que censurar la información.

Más que un mercado, lo que hay es un mercadillo digital cada vez más controlado por lo peor de un Estado: los servicios secretos. Ante las próximas elecciones en Alemania, los espías dicen haber detectado un aumento en la difusión de noticias falsas que tienen por objeto debilitar la posición electoral de Merkel.

Naturalmente que los espías se han puesto a contrarrestarlo, para lo cual se les ha ocurrido crear una asociación de “periodismo de investigación” encargada de verificar las informaciones que circulan por las redes. Al presidente del grupo parlamentario socialdemócrata, Thomas Oppermann, se le ha ocurrido la feliz de idea de imponer multas a las redes sociales que no desempeñen su papel inquisidor con suficiente celo.

También han aparecido impacientes que han asumido como propia la tarea de modernos Torquemada y han elaborado listados de los herejes que difunden mentiras, bulos y calumnias por internet. Hay uno que ha publicado una base de datos con 1.200 mentirosos que deben ser enviados a la hoguera, encabezados por ¡Russia Today! ¡Cómo no!

No pierdan la oportunidad de echar un vistazo a esa lista: https://archive.is/vvpf9

2 comentarios:

  1. EL imaginario colectivo se crea en base a la llamada ingeniería social. Ejemplos. El día 27 de enero fue el aniversario de la liberación de Auswitch por el Ejército Rojo ¿vieron alguna mención del hecho en los medios?. De la red de pedofilia (desapariciones de niños incluidas, usados en rituales), corrupción, tráfico de drogas, etc conocida por Bar España (en Alicante) y que todos los rumores apuntan a que está metida la cúpula del PP local ¿ven algún comentario en los medios?. Están tan aleccionados que saben lo que tienen que decir (generalmente mentiras) y lo que tienen que callar (generalmente verdades)

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  2. Vaya... Nos han metido en el mismo sitio que la escoria conspi, magufa y facha. Es una vergüenza ver en esa lista a Michel Collon, por ejemplo. Saludos.

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