miércoles, 18 de enero de 2017

El final del ‘dinero en efectivo’ es un proyecto de control de la población del mundo entero

El 8 de noviembre el Primer Ministro de India, Narendra Modi, anunció la retirada acelerada de los dos billetes bancarios de más valor, que supone el 80 por ciento del efectivo. En un país donde el “dinero” en efectivo supone el 97 por ciento de las transacciones, fue una sacudida porque más de la mitad de la población no tiene cuenta corriente y otra parte no puede acudir hasta una sucursal bancaria que está muy lejos de su domicilio.

El gobierno indio dio hasta final de año para depositar los dos billetes en una cuenta bancaria de cualquier sucursal y cuando la gente acudió a ellas para hacerlo, se encontró con largas colas. De la noche a la mañana muchos se quedaron con papeles bancarios en la mano que ya no tenían ningún valor. Eran los mismos de siempre: los más pobres de la sociedad, un saqueo de parecidas dimensiones al que se produjo en Europa con la Primera Guerra Mundial, cuando se introdujo el “dinero de curso forzoso”.

Para ocultar esta reforma monetaria, durante varios días los medios de comunicación de todo el mundo estuvieron desinformando sobre otra reforma monetaria de muy distinta factura en Venezuela. Una cosa tapó la otra.

Pero no sólo India quiere acabar con el “dinero” contante y sonante sino que países del norte de Europa, como Dinamarca, tienen planes muy avanzados y en numerosos mercados ya sólo se admite el “dinero” electrónico. La diferencia es que en India había un plan previo de Estados Unidos que ha utilizado al país asiático como lo viene haciendo desde 1945: como un conejillo de Indias para realizar experimentos de todo tipo.

Obama declaró que en el cerco tendido a China, la asociación de Estados Unidos con India tenía una naturaleza estratégica. Dentro de esa línea, la USAID negoció con el ministro indio de Finanzas la retirada del “dinero” efectivo. En enero del pasado año ambos presentaron un informe conjunto contra el dinero en efectivo, titulado “Beyond cash”, y el 14 de octubre presentaron el plan Catalyst (Inclusive Cashless Payment Partnership) o asociación para un pago en efectivo inclusivo (1).

La USAID se ha comprometido a financiar el proyecto Catalyst durante tres años, aunque los presupuestos se desconocen.

Uno de los directores de Catalyst es Badal Malick, que antes fue vicepresidente del servidor de ventas en línea indio Snapdeal. Otro es Alok Gupta, jefe de explotación del World Resources Institute (Instituto de Recursos Mundiales) en Washington. El objetivo de la retirada del “dinero” efectivo, el control masivo de la economía, las empresas y las personas, se pone en evidencia teniendo en cuenta que el Instituto de Recursos Mundiales participa en el desarrollo de Aadhaar, un método de identificación biométrica propio de la policía.

La expansión de Catalyst por todo el mundo se justificará, pues, a la manera policial y fiscal que se introdujo el año pasado con la comedia de los Papeles de Panamá: lucha contra el blanqueo de dinero, los paraísos fiscales, las mafias, el crimen organizado, el dinero negro... Sin embargo, los destinatarios del control son los sectores más humildes de la sociedad. Por eso el experimento se está ensayando en India, es decir, allá donde el “dinero” en efectivo se utiliza más ampliamente. Se trata de acabar con las costumbres mercantiles de las masas en todo el mundo para controlarlas mucho mejor, de una manera mucho más precisa y exacta.

Así lo ha reconocido Jonathan Addleton, delegado de USAID en India: “India es la vanguardia de los esfuerzos mundiales para digitalizar las economías y crear nuevas oportunidades económicas que se extiendan a poblaciones difíciles de alcanzar. Catalyst sostendrá esos esfuerzos concentrándose en el desafío de realizar las compras cotidianas de manera no líquida”.

Los imperialistas han llevado a su tropa al movimiento contra el “dinero” en efectivo. Se trata de los monopolios de las tarjetas de crédito, como Visa o Mastercard, grupos informáticos como Microsoft, a través de la Fundación Gates, o eBay, hasta más de 30 empresas y organizaciones variadas asociadas con la USAID desde 2012 en “Better Than Cash” (Mejor que el Efectivo).

Para vergüenza de la ONU, esta operación a tan vasta escala tiene su sede en su Fondo para el Desarrollo de Nueva York y en ella no podía faltar la escoria de siempre, organismos tan emblemáticos del imperialismo como la Fundación Ford, porque el ansiado final del “dinero” en efectivo deja todas las transacciones que se llevan a cabo en el mundo en manos de monopolios estadounidenses: tarjetas de crédito, informáticas, móviles...

No sólo es un negocio sino un instrumento masivo de control y de vigilancia sobre lo que el mundo gana, sobre lo que gasta, sobre el lugar donde vive, donde trabaja, sus gustos, sus aficiones, sus viajes, sus relaciones, sus amistades, sus familiares...

Pero el control sobre las personas es de escaso relive en comparación con el control sobre todas las empresas del mundo. Recientemente el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung contaba (2) el incidente ocurrido con la empresa Geran de gestión de cobros, que fue incluida dentro de la lista de terroristas de Estados Unidos porque algunas de sus facturas, plenamente legales, se referían a Irán. Por distintas vías Estados Unidos controla absolutamente cada pequeño movimiento económico que se produce en el mundo. Para lograrlo ya tiene el dólar introducido en todos los mercados. Ahora quiere un control aún más estricto.

(1) https://www.usaid.gov/india/press-releases/oct-14-2016-usaid-launches-catalyst-drive-cashless-payments-india
(2) http://www.faz.net/aktuell/politik/deutscher-auf-usa-terrorliste-wegen-exporten-nach-iran-14552747.html


Más información:
- El final del ‘dinero’ en efectivo es un atraco a gran escala

- El hundimiento del dinero fiduciario occidental podría haber comenzado

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