miércoles, 18 de enero de 2017

China se apodera de uno de las mayores yacimientos de cobre del mundo

Ayer la empresa estadounidense Freeport-McMoRan vendió su parte en la explotación de la gigantesca mina de cobre Tenke-Fungurume, en la provincia congoleña de Katanga, a la empresa China Molybdenum por 2.560 millones de dólares, aunque este precio podría subir en 120 millones en función de la evolución de la cotización del cobre en los próximos años.

Freeport-McMoRan, una empresa radicada en Fénix, Arizona, es la segunda productora mundial de cobre. En 2015 extrajo de la mina congoleña, la mayor de África de cobre, casi 250 millones de kilos de cobre y 17 millones de cobalto.

Para perfilar el negocio sólo falta el acuerdo del gobierno de Kinshasa, que se da por hecho, ya que la gestión del patrimonio minero de Katanga está en manos de una empresa privada, Gecamines, que conoce muy bien las interioridades de esta transacción.

Inicialmente Gecamines se opuso a la venta y recurrió a la Cámara de Comercio Internacional de París. También se opuso a un intento de venta a la filial de la empresa china BHR Partners de la parte que la sueca Lundin Mining tiene en FT Holdings. Finalmente, manifestó su deseo de comprar para sí los derechos de explotación de Freeport-McMoRan, pero los chinos han acabado quedándose con todo.

La empresa China Molybdenum se cotiza en la bolsa de Hong Kong y es uno de los mayores productores mundiales de molibdeno, una materia prima que forma parte de la fabricación de acero. En 2013 compró la mina australiana de Northparkes, que produce cerca de 40 millones de toneladas de cobre anuales. Aunque su sede está Hong Kong, tiene su residencia internacional en... Fenix, Arizona, al lado del vendedor.

La mina de Tenke Fungurume es muy antigua y siempre estuvo en manos ajenas por completo al Congo. Hacia mediados de los setenta la explotación se paralizó durante dos décadas, hasta que de nuevo la pusieron en marcha Freeport-McMoRan, con un 58 por ciento, Lundin Holdings, una empresa sueca que tenía un 25 por ciento, quedando el resto en poder de Gecamines.

Esta marejada de millones de dólares sobrevuela el Congo, dejando a su población en la miseria y sin sus riquezas naturales. No obstante, la empresa Freeport-McMoRan es uno de los contribuyentes más importante al presupuesto público congoleño.

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