miércoles, 21 de diciembre de 2016

Los nuevos yacimientos de gas desatan la crisis en África occidental

Adama Barrow, Presidente electo de Gambia
El antiguo Presidente de Gambia, Yahya Jammeh, no ha reconocido la victoria electoral de su opositor, Adama Barrow, en los recientes comicios celebrados a comienzos de este mes, y es que en la región han aparecido importantes reservas de gas que han atraído la codicia de las multinacionales.

El monopolio BP ha firmado un acuerdo con la estadounidense Kosmos para comprar el 62 por ciento de los derechos que posee sobre la explotación de varios yacimientos en Mauritania y el 32,5 por ciento de un proyecto similar en Senegal.

Gambia es una país geográficamente singular, enclavado en el interior de Senegal que sigue el curso del río del mismo nombre, una verdadera obra maestra de los delineantes del imperialismo y su capacidad para dibujar fronteras desde Londres o París.

En setiembre, durante una entrevista a la televisión senegalesa, el Primer Ministro francés Manuel Valls reconoció que el petróleo descubierto en Senegal le interesaba a Francia. Lo dijo así literalmente cuando aún estaba al frente del gobierno.

El yacimiento es el más importante de África occidental y BP ha pagado 1.000 millones de dólares por sólo un pedazo del pastel. Las reservas se estiman en 450 millones de metros cúbicos, como mínimo.

En el futuro, pues, habrá que hablar de las típicas situaciones que se producen en estos casos en África y que parecen salir de la chistera de algún mago, llovidos del cielo: inestabilidad, crisis, golpe de Estado, protestas...

De momento, lo que se puede decir, es que el petróleo aparece en enero y en diciembre se produce una de esas “sorpresas electorales” que nadie esperaba. Antes se decía que los referéndum y las elecciones los convocaban los gobiernos sólo cuando estaban en condiciones de ganarlos, pero últimamente está ocurriendo al revés. Tanto en Gran Bretaña, como en Italia o en Gambia, son los gobiernos los que pierden las elecciones frente a la oposición.

En las próximas elecciones habrá que apostar al caballo perdedor. El de Gambia ya ha prometido que reintegrará a su país al Tribunal Penal Internacional porque es de esos dirigentes políticos modernos preocupados por los derechos humanos de sus súbditos. Menos mal...

Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU ya se ha reunido para hablar de Gambia, pero otros no quieren hablar y exigen una intervención militar para asegurar el transpaso de poderes.

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