martes, 20 de diciembre de 2016

A la CIA le espera la purga más horrible de toda su historia

El enfrentamiento de Trump con la CIA es un secreto a voces que, como es lógico, no obedece en absoluto a discrepancias de tipo personal y está muy lejos de haber llegado a su final, a pesar de que el transpaso de poderes en la Casa Blanca se producirá en muy pocos días.

A Trump no le queda otro remedio que ordenar una depuración a fondo de los cargos directivos más importantes de la agencia de espionaje, cuyo alcance tampoco se conoce hasta la fecha.

En Estados Unidos la CIA no es cualquier cosa, sino una hidra con numerosos tentáculos y ramificaciones tendidas durante más de medio siglo, especialmente en los medios de comunicación, verdadera palestra en la que se están ridiculizando unos a otros.

La depuración está abriendo una etapa de navajazos por debajo de la mesa entre unos y otros, llenos de reproches, con la virtud de poner al descubierto los planes que tenía la CIA para el caso de que Clinton hubiera llegado a la Casa Blanca y, de rebote, los que Trump puede poner en marcha.

Por medios indirectos, los defensores de la CIA se lamentan de que les espera “la purga más horrible de toda su historia”, a la que posiblemente se le añada una “reestructuración” y un recorte de fondos en beneficio de otras instituciones de espionaje, menos castigadas por el fracaso cosechado en la Guerra de Siria.

A la mayor parte de los que lloran en los medios de comunicación de Estados Unidos por este “ataque contra la CIA” las nuevas políticas de Trump le importan un comino, pero eso de reducir los fondos, la lluvia de dólares... eso es otro cantar.

Lo peor de todo es que el encargado de meter mano a la CIA no es otro que el general Flynn. Ya le llaman “el terrible Flynn”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada