miércoles, 16 de noviembre de 2016

Un cow boy en la Casa Blanca

Darío Herchhoren

“El tirano en Marsella; el déspota en Lyon; el emperador en París”. De esa manera se expresaba la prensa francesa cuando Bonaparte regresó a Francia después de la derrota de Waterloo, en lo que se llamó “los cien día de Napoleon”.

El triunfo de Donald Trump, fué enfocado por la prensa escrita, oral y televisada de manera muy similar. Aquellos que denostaban a Trump antes de las elecciones, ahora tratan  de acercarse a él, a ver si pillan algo; y sobre todo para no quedar fuera de juego ante el nuevo “emperador”.

Al titular este comentario como “Un cow boy en la Casa Blanca”, utilicé el viejo argumento de las películas del oeste, donde casi siempre un valiente vaquero se enfrentaba solo contra un gran número de enemigos, y conseguía batirlos a todos. Lo de Hollywood era una ficción; pero lo de Trump es cierto y seguramente traerá consecuencias.

Contra todas las encuestas; contra todas las cadenas de televisión; contra toda la prensa; contra todos los gurús; contra todos los “tertulianos” y los más sesudos analistas políticos que lo daban perdedor; ganó Trump. Su contrincante tenía a favor todo que Trump tenía en contra. La Clinton contaba además con financiación ilimitada de Wall Street y con el dinero de Arabia Saudí y Catar además del apoyo de los grandes bancos como J.P. Morgan y el Chase Manhattan Bank.

Pues a pesar de todo esto; la Clinton perdió. ¿Ha ocurrido acaso que todos los votantes se hicieron racistas, xenófobos, machistas y otras lindezas de las que achacaban a Trump? Seguramente no.

¿Que ha pasado entonces? Ha pasado que Trump decía en su campaña lo que la clase media norteamericana pensaba, y lo que la clase obrera depauperada y sin trabajo quería oir.

Si echamos una mirada a ciudades como Detroit o Chicago que fueron la cuna de la industria automotriz hasta hace poco, veremos barrios enteros abandonados por sus moradores  que se han quedado sin trabajo. Lo mismo podemos decir de ciudades como Nueva Orleans devastada por el Katrina y que a pesar del tiempo transcurrido permanece en buena parte sin reconstruir; o como Pitsburg, con su  industria siderúrgica paralizada, y sus altos hornos sin humo.

La elección de Trump es sin duda una rebelión de las clases socialmente más bajas de los USA, contra las políticas que los han abandonado en beneficio de las industrias de armamentos más prósperas cada día ante la enorme cantidad de armamentos que se exportan.

La sanidad en manos de grandes empresas de seguros contratadas por el “Obama Care”, como remedo de una seguridad universal inexistente en USA; la baja inversión en educación pública, con escuelas funcionando en locales semiderruidos ha terminado por colmar la paciencia del electorado.

Pero hay algo que sin duda hay que tener en cuenta y es que todo el discurso de Trump estaba enfocado a volver al desarrollo industrial, prometiendo relanzar la economía con un presupuesto expansivo. Propuso también repatriar los capitales norteamericanos en el exterior rebajando los impuestos; propone una política de entendimiento con Rusia y China; ha propuesto también volver a la vieja política del partido republicano de aislacionismo, que consistía en no intervenir en los problemas europeos, lo cual llevaría a desligarse paulatinamente de la OTAN, y que ha causado pánico entre los miembros de esa organización. No debemos perder de vista, que Trump calificó a la OTAN de organización caduca. Pero sin duda la propuesta estrella de Trump, es la creación de 50 millones de puestos de trabajo.

Como vemos, la elección de Trump abre alguna esperanza sobre el alivio de las tensiones entre Rusia y los USA, y permite avizorar un mundo menos bronco. El estudioso James Petras en un comentario de hace apenas cuatro días resalta todos estos factores que llevaron al triunfo contra todo pronóstico de Donald Trump.

Hay un hecho insoslayable que se está dando en las últimas horas, a consecuencia de dos hechos recientes; uno de los cuales es sin duda el triunfo de Trump; y el otro es la llegada de una flota rusa poderosa a aguas sirias con misiles de largo alcance, y con el objetivo de pulverizar al Estado Islámico en Alepo. Estas dos circunstancias han llevado a que los yihadistas que aún quedan en Alepo estén negociando su salida de la ciudad para evitar ser aniquilados por la potencia de fuego de la armada rusa.

Las perspectivas que se abren son buenas; y me cabe alguna pregunta: ¿habrá un golpe de Estado en los USA para evitar que Trump asuma la presidencia? No es algo descabellado, y la Red Voltaire daba por casi seguro el asesinato de Trump si ganaba como lo hizo las elecciones.

El especulador financista George Soros, está impulsando con su dinero y mediante empresas disfrazadas de ONG las movilizaciones anti Trump en los USA, y ya sabemos que en los USA, los golpes de estado se dan mediante asesinatos como el lejano que acabó con la vida de Abraham Lincoln y el más cercano con la muerte de John Kennedy y Robert Kennedy.

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