viernes, 25 de noviembre de 2016

El mundo al revés en la villa de beodez

Darío Herchhoren

Cuando yo era niño me enseñaron en la escuela primaria un pequeño verso que se titulaba "en la villa de beodez" donde todo estaba al revés. Uno de esos versos decía "en la villa de beodez el ladrón lo juzga al juez; y en la villa de beodez se usan las medias en las manos y los guantes en los pies".

No hace falta ir a esa villa para ver el mundo al revés.

Tras la muerte de la ex alcaldesa de Valencia durante 24 años, Rita Barberá, todo el coro de ratas dirigido por el Flautista de Hamelin y sus mediáticos medios se empleó a fondo en lamentar el infausto suceso. En el Congreso de los Diputados se honró su memoria con un minuto de silencio de todas las bancadas con la honrosa excepción del grupo de Unidos Podemos que se salió del hemicirco negándose a es inmerecido homenaje.

Hay que destacar que Rita Barberá era el mascarón de proa de la corrupción en Valencia en yunta con el ex presidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps.

Rita Barberá intentó destruir un barrio entero de viviendas de un antiguo barrio marinero de Valencia para abrir una avenida que fuera a dar al mar para solaz del turismo arrancando de sus casas a familias que habitaban ese barrio desde hacía más de cien años.

Rita Barberá fué una de las organizadoras de las carreras de fórmula uno en Valencia para que ganen dinero Bernie Eccleston, dueño de la fórmula uno y su amiguito Alejandro Agag, yerno de José María Aznar, el "intelectual" del PP. En fin; Rita Barberá manejó el Ayuntamiento de Valencia con su mayoría absoluta como si fuera su cortijo.

Pero su estrella comenzó a declinar cuando fué acusada de graves actos de corrupción en el manejo del dinero del Ayuntamiento y de financiación irregular del PP valenciano. Cuando eso ocurrió su implicación era tan notable, que el propio PP la presionó para que se vaya del grupo parlamentario, y le retiró su apoyo. Ante eso la Barberá amenazó a su partido con graves revelaciones si no la protegían. Se salió del grupo parlamentario pero conservó el acta de senadora que le garantizaba cierto acorazamiento protector; pero finalmente "su" partido la abandonó y haciendo lugar al suplicatorio del Tribunal Supremo tuvo que declarar como "investigada". Ella que tanto le había dado a "su" partido.

Apenas dos días después murió. ¿Murió o la murieron? No olvidemos que en la mafia es común que a alguien le aceleren la muerte, y luego los aceleradores, muy dolidos vayan al velatorio y acompañen a los deudos en su dolor. Poco tiempo antes; el registrador de la propiedad Mariano Rajoy a la sazón presidente del gobierno español, le dijo "Rita eres estratosférica". Y acto seguido la mandó a la estratosfera.

Solo como hipótesis; supongamos que se levanten sospechas sobre su final y que esas sospechas se traduzcan en una investigación. Rita sabía mucho y por esa razón era muy peligrosa, y ya se sabe; los muertos no hablan. Lo más increíble, es que ahora aquellos que temían su lengua y sus "cantes" le rinden homenaje. Con su muerte les ha prestado un gran servicio. No hablará nada comprometedor.

Pero para mayor parecido con la villa de beodez tenemos lo ocurrido en Alsasua, donde han sido procesados por "terrorismo" jóvenes que supuestamente agredieron a unos guardias civiles en un episodio que huele a montaje; pero a la Fundación Francisco Franco y a sus directivos no los procesan por terrorismo, no procesan por terrorismo a Felipe González, jefe del GAL, ni a Vera y Barrionuevo los procesaron por terrorismo sino que estuvieron presos por el secuestro de Segundo Marey y el manejo y saqueo de los fondos reservados y cuando entraron en prisión lo hicieron con un indulto en el bolsillo que generosamente les otorgó al gobierno de Aznar.

En fin; la lista de beodeces sería larguísima. Conclusión: Hace muchos años que vivimos en la villa de beodez.

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