sábado, 8 de octubre de 2016

La Guerra de Siria ha llegado a un extremo irreversible

Una amarga experiencia demuestra que ante una situación tan tensa, como la que los imperialistas han creado en Siria, las declaraciones no se deberían dejar caer en saco roto y lo que leemos últimamente son palabras muy gruesas que proceden de los protagonistas últimos de la situación: Estados Unidos y Rusia.

A los portavoces de Estados Unidos se les nota realmente histéricos, especialmente en la ONU, porque hasta muy poco estaban acostumbrados a llevar la situación hasta un extremo tal que a Rusia no le quedaba otro remedio que ceder, y ahora Rusia ha dicho -y demostrado- que no va a ceder más.

Aunque los portavoces rusos miden las palabras, están siendo muy claros y han dejado la iniciativa Estados Unidos. Si a partir de Siria hay una escalada militar, el primer paso lo va a tener que dar Estados Unidos y es posible que sea después de las elecciones del mes que viene. Lo que deben tener muy claro en el Pentágono es que Rusia se va a defender militarmente y ha puesto todos los medios para ello, dentro y fuera de Siria.

Así lo demuestra el despliegue de misiles SS-26 Iskander en la base de Jmeimim, capaces de transportar cargas nucleares, el empleo de bombarderos estratégicos y la reciente instalación de los S300V4 “Anteys-2500”, que se suman a los S400 que ya funcionan a pleno rendimiento.

Antes Rusia había llevado misiles aire-suelo de ataque; los de ahora son suelo-aire y están preparados para responder a un ataque, como el que llevó a cabó la “coalición” en Deir Ezzor contra el ejército sirio “por error”. El diario ruso Kommersant (*) asegura que si el contingente ruso en Siria fuera amenazado, los mandos militares ordenarían “disparar a matar”, y se refiere a los misiles.

Durante un tiempo Rusia ha seguido manteniendo la vana esperanza de lograr que Estados Unidos mantuviera algún tipo de cooperación o coordinación en Siria, pero toda ha resultado inútil. La Casa Blanca sigue su propio guión y no lo va a cambiar.

Ante esa situación, Rusia ha desistido de cooperar en las negociaciones sobre plutonio y armas nucleares. Estados Unidos va cortando todos y cada uno de los pocos puentes que aún quedaban abiertos y en Rusia la prensa habla de “ultimátum”. No están dispuestos a admitir más sanciones económicas, ni más provocaciones junto a las fronteras, ni más acuerdos de buenas intenciones que luego se convierten en papel mojado.

La tensión es tal envergadura que, según Kommersant, durante su viaje a Moscú, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean Marc Ayrault, ha ofrecido a Francia como intermediario entre la Casa Blanca y el Kremlin. “Pero no hay que esperar ninguna suavización de la política occidental hacia Rusia”, concluye Kommersant.

(*) http://www.kommersant.ru/doc/3108698

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