sábado, 22 de octubre de 2016

Hay que guardar las formas

Bianchi

Y es que eso de llamar a las cosas por su nombre, o sea, llamar “fascista”, “terrorista”, “asesino”, etc. a Felipe González no son maneras y va contra la libertad de expresión de estos criminales para  escupir sus esputos y vomitonas. Pero esta vez se tuvieron que ir (también andaba por ahí Cebrián, preboste de PRISA) por donde habían entrado: por la puerta de atrás, por la puerta falsa, que se dice. González ya tuvo que hacerlo en Caracas no ha mucho cuando se desplazó allá pare defender la “libertad” de los gusanos locales proimperialistas.

Tenemos, por un lado, al búnker mediático que sugiere, cuando no pide expresamente, la entrada de la policía en el campus universitario (estamos hablando, casi se nos había olvidado, del mal llamado “escrache”(*) ocurrido en la Autónoma de Madrid por parte de numerosos estudiantes a estos impresentables fachas o socialfachas) y la identificación y detención de los “proetarras” (había una pancarta que pedía la vuelta de los presos vascos a cárceles vascas, ni siquiera la amnistía), o sea, lo típico de fascistas como Carlos Herrera y los que le ríen las gracias a este hijo de puta. Pero esto es su comportamiento normal, su ADN habitual, repleto de insultos, y no nos vamos a escandalizar ni hacer aspavientos:son así. O, mejor dicho, les va bien siendo así. Les pagan bien a estos mercenarios.

Luego están los que no son tan mostrencos ni brutos como esta purria y van de “progres” como, ya me caló el lector, gente “podemita” que no dicen estar en contra de lo allí visto y dicho, sino de las “formas”, o sea, que, bueno, vaya, tragaré ese sapo, que para eso voy de lo que voy, esto es, de “izquierdas”, pero, hombre, eso no son formas, eso va contra la libertad de expresión que consagra el art. 20 de la Constitución, aunque no nos guste lo que digan González&Cebrián, pero hay que dejarles hablar -como si no se supiera la mierda que iban a potar-, que es lo democrático, incluso ir al recinto, al aula, y “discutir” con, por supuesto, otros “demócratas” como lo son todo un expresidente “socialista” y el portavoz de la “Transición” a través de un diario -EL PAÍS- como Cebrián, experto en subirse el sueldo “unilateralmente” mientras despide plantilla.

No faltan payasos del PsoE que echan la culpa a “Podemos” por aquello de la “cal viva” que dijo Pablo Iglesias en el Congreso en la investidura de Pedro Sánchez, que, por cierto, fue lo único decente que le oímos decir al “Koletas”. No se lo cree nadie, pero le piden que “condene” el acto de boicot -algo consustancial en una Universidad, lejos de ese idealista “Templo del Saber” con que la pintan-, como si de un atentado de ETA se tratara. Y va y “condena”... las formas, eso sí.

Como si las “formas” fueran una cosa y los “contenidos” otra, como si fueran por distintos carriles, como si no tuvieran nada que ver una con otra, como si no fueran dos caras de la misma moneda, de un Jano bifronte, y se condicionaran una a otra, que es como lo entienden estos idealistas, filosóficamente hablando. O, mejor dicho, lo quieren entender así, porque les va bien así contando con la supuesta “incultura” del pueblo, con su falta de crítica. Una crítica que nosotros ejercemos para decir -y aplaudir- que la forma y el contenido de lo acontecido en la Universidad Autónoma de Madrid fue absolutamente impecable y plausible. A ver si la cosa va a más (ya han derribado la estatua de Franco en el Born barcelonés, simbólico, sí, pero significativo). Estas cosas le rejuvenecen a uno.

Buenas tardes.

(*) Mal llamado “escrache” decimos porque este término, que creo -puedo equivocarme- de origen argentino y que uno, aquí el menda, “importó” y extendió por estos lares y predios hace tiempo, perdonen la inmodestia, se refiere a manifestarse delante de los domicilios particulares donde vive el ministro de turno o el autor de medidas antipopulares. Aquí se empleó el término referido a impedir los desahucios.

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