jueves, 6 de octubre de 2016

Estados Unidos amenaza con ataques a Rusia, tanto en Siria como en la propia Rusia

John Kirby, portavoz del Pentágono
Todos los días el portavoz del Pentágono, John Kirby, mantiene un almuerzo con los periodistas acreditados en Washington, cuyos intercambios se graban y se distribuyen a través de las agencias de prensa. El 28 de setiembre quedó registrado lo siguiente:

Pregunta: Pero yo creo que aquí no hemos hablado de las consecuencias para Rusia si el acuerdo [de paz de Siria con Estados Unidos] naufraga, aparte de algunos intercambios entre las instituciones sobre opciones que aún no se han adoptado. ¿Cuáles serán las consecuencias para Rusia, aparte de que el secretario Kerry no le hable más [a Lavrov] de este asunto en el futuro?

Kirby: Las consecuencias son que la guerra civil continuará en Siria, que los extremistas y los grupos extremistas continuarán explotando los vacíos en Siria para extender sus actividades que comprenderán, sin ninguna duda, ataques contra intereses rusos, e incluso contra ciudades rusas, y Rusia continuará enviando soldados a casa en sacos mortuorios, y van a continuar perdiendo recursos, e incluso otros aviones.

La respuesta es extraordinariamente indicativa, una amenaza directa en la que los imperialistas no hablan de su propia respuesta sino de la que darán a través de sus tentáculos extremistas, es decir, el enésimo reconocimiento directo de lo que Rusia ha calificado como “flirteo” entre Estados Unidos y las mesnadas salafistas.

¿Amenaza Kirby en vano? No, todo estaba ya preparado de antemano y el 3 de octubre la embajada de Rusia en Damasco fue bombardeada con morteros desde las posiciones del Frente Al-Nosra y Faylaq Al-Rahman en Jobar.

Siria se apresta a una escalada en los campos de batalla, en el que los intermediarios están pasando a un segundo plano. Ya no hay gobierno, ni “rebeldes”, ni tampoco la guerra “civil” de la que hablaba Kirby. Los protagonistas estelares son Estados Unidos y Rusia, algo que ya se sabía desde el principio.

Como consecuencia de esa escalada, Rusia ha desplegado más bombarderos en Siria, por lo que las posiciones de los salafistas van a ser literalmente arrasadas día y noche, si los imperialistas y sus ONG no lo impiden con otra zona de exclusión aérea.

El ataque de Deir Ezzor está pesando en las decisiones rusas. El ejército ha desplegado en Tartus una batería de sistemas de defensa aérea S-300VM dispuesta contra misiles crucero y misiles balísticos. El objetivo es proteger la costa siria y a los navíos rusos del Mediterráneo oriental.

Desde 2013 Estados Unidos ha amenazado a Siria con bombardeos devastadores de largo alcance sobre los aeropuertos y aviones de combate, es decir, imponer una zona de exclusión aérea de facto y unilateralmente, una alternativa que reaparece en la prensa estadounidense de forma recurrente para asegurar que los salafistas dispongan siempre de ese “vacío” en Siria al que aludía Kirby, un territorio en el que puedan sobrevivir y recuperarse para segundas utilizaciones.

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