miércoles, 19 de octubre de 2016

El PP se posiciona contra las víctimas del terrorismo de Estado

El viernes de la semana pasada se celebró en Gasteiz una ofrenda floral en homenaje a Joaquín Diestre Barroso, que falleció el 15 de octubre de 1973 a los 36 años de edad como consecuencia de los disparos de la Guardia Civil en un control de tráfico en la carretera entre Fruiz y Muxika, en Bizkaia.

La víctima era pintor de profesión. Había nacido en Santa Amalia, provincia de Badajoz, aunque residía en Gasteiz.

El acto se celebró en la escultura “La libertad”, de Nestor Basterretxea, junto al Centro Cultural Montehermoso y estuvo presidido por el alcalde Gorka Urtaran. Tras la ofrenda floral, los participantes guardaron un minuto de silencio.

Desde hace meses el Ayuntamiento de Gasteiz homenajea a todas las víctimas de las “vulneraciones de derecho a la vida” ocurridas entre 1960 y 2010 relacionadas con Gasteiz, unos actos impulsados por el Gobierno Vasco en los municipios de la Comunidad Autónoma.

Participaron todos los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Gasteiz, EH Bildu, PNV, PSE, Podemos e Irabazi. Sólo faltó el PP porque, según han aclarado, no están de acuerdo en que “se mezclen” en este tipo de homenajes a las víctimas de ETA con las de “otras violencias”.

La excusa no vale porque no se mezcló nada. Sólo se recordó a una víctima de la Guardia Civil.

El lunes se reprodujo el mismo escenario: otra ofrenda floral, esta vez por el asesinato del matrimonio compuesto por María Ángeles Barandiarán y Victoriano Aguiriano, fallecidos el 16 de octubre de 1982 por los disparos de de la Policía Nacional en otro control de tráfico cuando circulaban con su coche por la calle Portal de Gamarra de Gasteiz.

En aquellos tiempos de la transición la Policía Nacional justificó sus disparos ante los medios alegando que el matrimonio dio la vuelta y cambió de sentido para no pasar por el control que habían instalado y a pesar de no tener ninguna clase de antecedentes, los relacionó con el contrabando de tabaco, según consta en las investigaciones recopiladas por el Gobierno Vasco.

Dicho con otras palabras: que los mataron por la cara y, encima, mancharon su memoria de una manera repugnante, con la complicidad de la prensa de aquella época. Para lavar la sucia conciencia de la transición, durante el acto, que volvió a presidir el alcalde, entregaron una placa a tres de los hijos del matrimonio, que apenas pudieron conocer a sus padres.

Como siempre, al acto oficial acudieron representantes de todos los grupos con representación municipal, a excepción del PP, que puso la conocida disculpa que se saben de memoria y que les vale lo mismo para un roto que para descosido.

El alcalde de Gasteiz y sus concejales no paran ni un momento con tantos homenajes a las víctimas del terrorismo de Estado. Afortunadamente no tiene que cambiar de discurso, porque siempre repite lo mismo: “Todas las víctimas [del terrorismo] merecen el mismo trato, justicia y reparación”. Se lo sabe de memoria.

Con tantas ofrendas florales, prácticamente ya ni pisa el Ayuntamiento y eso sólo con las víctimas del terrorismo de Estado que tienen relación con la capital alavesa.

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