jueves, 20 de octubre de 2016

El Pentágono ha puesto en marcha una guerra furtiva en Siria

El jefe del Pentágono Ashton Carter
Mike Whitney

“El pasado miércoles [12 de octubre], durante una reunión del Comité de delegados en la Casa Blanca, los funcionarios del Departamento de Estado, la CIA y los jefes del Estado Mayor han discutido sobre golpes militares limitados contra el régimen sirio... Una forma de saltarse la permanente objeción ante esos golpes por parte de la Casa Blanca sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sería efectuarlos de forma secreta, sin reconocimiento público (“Washington Post”)

Llamémoslo guerra furtiva, llamémoslo hacer cosquillas al oso, llamémoslo como sea. El hecho está ahí, y la guerra siria ha entrado en una nueva y más peligrosa fase, con más riesgo cada vez de una confrontación catastrófica entre Estados Unidos y Rusia.

Este nuevo capítulo del conflicto es fruto de las elucubraciones del jefe del Pentágono, Ashton Carter, cuyo ataque contra una posición siria en Deir Ez-Zor mató a 62 soldados sirios del ejército regular, poniendo fin al frágil acuerdo de alto el fuego. Carter y sus generales se oponen al acuerdo Kerry-Lavrov porque hubiera sido necesaria “una cooperación militar y de inteligencia con los rusos”. En otros términos, Estados Unidos hubiera debido tener luz verde de Moscú para sus objetivos de bombardeo, minando su capacidad de ayudar a sus combatientes yihadistas sobre el terreno. Fue una auténtica causa de ruptura para el Pentágono. Pero el bombardeo de Deir Ez-Zor lo ha puesto en orden. Ha sacado al Pentágono de sus dificultades, torpedeado el alto el fuego y permitido a Carter lanzar su propio concurso de tiro privado, sin autorización presidencial. Misión cumplida.

¿Qué tipo de escalada militar tiene Carter en mente? Después de todo, la mayoría de los analistas suponen que una confrontación directa entre Estados Unidos y Rusia llevará a una guerra nuclear. ¿Está realmente dispuesto a correr ese riesgo?

Tal vez no, pero no todo el mundo está de acuerdo en pensar que más violencia llevará a un enfrentamiento nuclear. Carter, por ejemplo, parece pensar que puede aumentar la apuesta sin ningún peligro real, motivo por el cual tiene la intención de proceder a una guerra furtiva de baja intensidad contra las principales infraestructuras siria, que obligará a Putin al aumento del compromiso militar de Rusia. Cuanto mas grande sea ese compromiso mayor será la probabilidad de un barrizal, principal objetivo del Plan C, de Carter. Echemos una ojeada a este extracto de un artículo del “Washington Post” del martes [11 de octubre], que ayuda a comprender lo que pasa:

“Los golpes militares contra el régimen de Assad volverán a la mesa de la Casa Blanca este miércoles, en donde los altos funcionarios de la seguridad nacional de la administración Obama discutirán opciones para el camino a seguir en Siria [...]

Durante semanas han tenido lugar reuniones en las agencias de seguridad nacional, para examinar nuevas opciones que se pueden recomendar al Presidente para responder a la crisis en curso en Alepo [...] Una reunión del Consejo Nacional de Seguridad, que podría incluir también al presidente, podría celebrarse al final de esta semana [15 de octubre].

El pasado miércoles [12 de octubre], durante una reunión del Comité de delegados en la Casa Blanca, los funcionarios del Departamento de Estado, la CIA y los jefes de Estado Mayor han discutido golpes militares limitados contra el régimen [...]

Las opciones contempladas [...] incluyen el bombardeo de pistas de aterrizaje sirias empleando misiles crucero y otras armas de largo alcance lanzadas desde aviones de la coalición y buques [...] Una manera de saltarse las habituales objeciones de la Casa Blanca para golpear al régimen de Assad sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sería realizar los ataques de forma secreta y sin reconocimiento público, ha indicado el responsable”.

(Fuente: La Administración Obama estudia una vez más ataques contra Assad, en “Washington Post”)

¿No creen ustedes que el “Washington Post” hubiera debido mencionar que esa sórdida iniciativa de Carter está ya en marcha? Consideremos el bombardeo de Deir Ez-Zor, por ejemplo. ¿No se realiza conforme a la norma del “Washington Post” de “golpes militares de Estados Unidos contra el régimen de Assad”? Desde luego que si.

¿Y los dos puentes sirios destruidos la semana pasada por aviones de guerra norteamericanos? Algo que hace más difícil atacar los bastiones del Califato Islámico en el este del país. ¿No cuenta eso? Claro que cuenta.

Y no hay que olvidar el hecho de que, sobre el terreno, los colegas yihadistas de Carter han lanzado un ataque con mortero contra la embajada de Rusia en Damasco el martes [11 de octubre]. He ahí otra parte de la guerra de baja intensidad que está en curso. Por tanto, todo ese lío de Obama reevaluando “nuevas opciones” para “golpes militares” es una completa chorrada. El plan de Carter está en pleno apogeo, y el tren ya ha partido de la estación. La única cosa que falta es la autorización presidencial que probablemente no será necesaria, porque “il Duce” Carter ha decidido que es su turno para dirigir el país.

Ahora consultemos este extracto de un informe dirigido al presidente por un grupo de ex agentes de inteligencia obligados a advertir a Obama, entre otras cosas, sobre el “control civil del Pentágono por la Casa Blanca”. He aquí un extracto:

“En algunos comentarios públicos, que rozan la insubordinación, altos responsables del Pentágono han mostrado un abierto escepticismo inhabitual en lo que concierne a los principales aspectos del asunto Kerry-Lavrov. Se puede suponer que lo que Lavrov ha dicho a su jefe en privado es muy similar a las desusadamente crudas palabras que tuvo en la televisión rusa NTV el 26 de septiembre:

Mi buen amigo John Kerry
[...] es objeto de críticas feroces por parte de la máquina militar norteamericana. Pese a que, como siempre, han asegurado que el comandante en jefe, presidente Barack Obama, le apoyaba en sus contactos con Rusia [...] aparentemente el ejército no ha escuchado realmente al comandante en jefe.

Las palabras de Lavrov no son simple retórica [...] las diferencias políticas entre la Casa Blanca y el Pentágono son raramente tan abiertamente expresadas como lo son ahora a propósito de la política en Siria”.

(Fuente: Obama es advertido de suavizar las tensiones con Rusia, en “Consortium News”)

Realmente chocante ¿no? ¿Cuándo fue la última vez que hemos leído una nota de servicio de los agentes de inteligencia jubilados advirtiendo al presidente de que el Pentágono usurpaba su autoridad constitucional? Parece bastante grave esto.

En resumen, el Pentágono está fundamentalmente persiguiendo su propia pequeña guerra en Siria camelando a Obama que eso le chirría. Más del “Washington Post”:

“La CIA y los jefes de Estado Mayor [...] han expresado su apoyo a estas opciones de golpes letales [...] Esto demuestra un aumento del apoyo para golpear a Assad, en comparación con la última vez que estas opciones se barajaron” (“Washington Post”).

Claramente, quieren bombardear a Assad. ¡Están perdiendo! Todo el mundo quiere bombardear cuando va perdiendo. Está en la naturaleza humana. Pero eso no significa que sea buena idea. Es una idea muy mala. Exactamente como la de apoyar a los extremistas sunníes es una mala idea. Como dar misiles portátiles tierra-aire (Manpads) a chiflados fanáticos es una mala idea. ¿No es todo esto una locura? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que uno de estos fanáticos chiflados religiosos utilice el nuevo juguete para derribar un avión de línea israelí o norteamericano?

No mucho tiempo, me temo. La idea de doblar la apuesta sobre maníacos homicidas suministrándoles armas mas mortíferas es una de las ideas más estúpidas de todos los tiempos, y sin embargo el Pentágono y la CIA parecen pensar que es el “top” de la estrategia militar. Un último texto de presentación del artículo del “Washington Post”:

“El adjunto de Kerry, Antony Blinken, ha declarado la pasada semana que la presión de Estados Unidos sobre Rusia en Siria procede de la idea de que Rusia acabará por cansarse del coste de su intervención militar. ‘Esta presión puede bloquear a Rusia en un barrizal que tendrá un cierto número de efectos profundamente negativos’, ha declarado Blinken al Comité de Relaciones Exteriores del Senado” (“Washington Post”)

Ya lo ven ustedes; está ahí, escrito negro sobre blanco: “barrizal”. La nueva estrategia del Plan C está concebida con el fin de crear un barrizal para Putin mediante la acumulación progresiva de la violencia, obligándole a prolongar su estancia y a profundizar su participación. Es una trampa inteligente y podría incluso funcionar. El único problema es que Putin y sus aliados parecen estar haciendo avances de forma regular sobre el campo de batalla. Eso va a hacer mucho más difícil para los enemigos de Siria continuar las provocaciones y las incitaciones sin desencadenar represalias masivas.

Pero también puede ser que Carter no haya reflexionado sobre esto.

Rusia ha dirigido un aviso al Pentágono: todo avión hostil que amenace a las tropas sirias será abatido. Esto procede de un artículo aparecido el jueves en Sputnik Internacional:

“El ministro ruso de Defensa ha dicho que los S-300 rusos y los sistemas de defensa aérea S-400 desplegados en Hmeymim y Tartus tienen alcances que van a sorprender a los objetivos aéreos no identificados. Los operadores del sistema ruso de defensa aérea no tendrán tiempo de identificar el origen de los golpes aéreos, y la respuesta será inmediata. Toda ilusión sobre los jets ‘invisibles’ se va a encontrar ante una realidad decepcionante”.

Y mas sobre Deir Ez-Zor:

“Aviso a todos los extremistas que, a continuación del ataque aéreo de la coalición el 17 de septiembre contra el ejército sirio en Deir Ez-Zor, hemos tomado todas las medidas necesarias para evitar todo accidente similar contra las fuerzas rusas en Sirias”, ha declarado Konashenkov” (Sputnik).

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