miércoles, 12 de octubre de 2016

El coste de la velocidad hacia ninguna parte

Gara

Samsung suspendió ayer definitivamente la producción y venta del Galaxy Note 7, un híbrido entre teléfono y tableta, tras constatar que es incapaz de encontrar una solución al error que provoca que algunos aparatos ardan literalmente. En un primer momento la multinacional decidió sustituirlos, pero los nuevos terminales presentaban el mismo problema, lo que ha llevado a tomar la drástica decisión de abandonarlo totalmente. Todavía no se conocen oficialmente las razones del fallo, que puede deberse al parecer o a un defecto en la pila del dispositivo o a un problema en el software que gestiona la batería.

La compañía ha alegado para justificar la decisión que su prioridad es la seguridad de los consumidores, pero los hechos muestran que no fueron su principal preocupación cuando decidió producir y lanzar al mercado un producto cuya validez no estaba suficientemente contrastada. Esta decisión fue inducida probablemente por la feroz competencia que obliga a comercializar periódicamente nuevos productos con el objeto de mantener ventas y cuota de mercado, y consiguientemente con los bonos de los directivos o los dividendos a sus accionistas. La mayoría de los nuevos artilugios que se comercializan no suelen aportan innovaciones sustanciales, pero incitan a los consumidores a tirar sus antiguos aparatos –a pesar de que continúan siendo perfectamente funcionales– y a comprar los nuevos. El fenómeno se conoce desde hace tiempo como obsolescencia programada y es uno de los múltiples gastos ocultos que genera el actual sistema capitalista en su afán por acrecentar el poder y los beneficios de una minoría. Esta vez el señuelo ha fallado estrepitosamente.

Mientras se concede el Nobel de Economía a aquellos que conciben sofisticados modelos que justifican las elevadas remuneraciones a los directivos de las grandes multinacionales, estos continúan pisando el acelerador de un sistema que corre a toda velocidad hacia ninguna parte.

Fuente: http://www.naiz.eus/iritzia/editorial

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